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Gobierno y CGT definen hoy acuerdo por blanqueo laboral
• REANUDACIÓN DEL DIÁLOGO BILATERAL LUEGO DE QUE LA CENTRAL ABANDONARA SU PLAN DE LUCHA
Triaca recibirá hoy al triunvirato de líderes. Ambas partes acordaron dejar de mencionar el término “reforma laboral” y, en cambio, avanzar en cambios puntuales que incluirán la vuelta de las pasantías.
Mesa. Uno de los últimos encuentros formales entre el Gobierno y la CGT. Hoy reanudarán el diálogo el ministro de Trabajo y la cúpula de la central obrera con el objetivo de avanzar hacia un blanqueo laboral en el corto plazo.
Ayer en Trabajo y en CGT confirmaron esa decisión y dijeron que también están avanzadas las conversaciones para la aplicación de fondos públicos para la cobertura de una cantidad limitada de aportes no realizados por los trabajadores informales que deberían ser registrados a partir del blanqueo. Una de las opciones era que el Estado cubriera como reconocimiento el equivalente a tres o cuatro años de aportes impagos por un monto simbólico igual al salario mínimo, vital y móvil. Sobre esa línea se mantuvieron las conversaciones de la central con Triaca y el vicejefe de Gabinete Mario Quintana. Los reparos a subsanar parten, por ahora, de la línea más financiera del Gobierno encarnada por los ministros Nicolás Dujovne y Luis Caputo, y por el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Para convencerlos, el "ala política" buscará hacer un proyecto de ley lo más restrictivo posible para evitar la intrusión del kirchnerismo y la izquierda con eventuales retoques de mayor costo fiscal.
Creen los funcionarios y los sindicalistas que, si el Gobierno acepta aplicar un blanqueo bajo esos parámetros, habrá un efecto concreto de formalización de trabajadores al garantizar que los empleadores no tendrán costo alguno.
Para la CGT es vital retomar el diálogo con el Ejecutivo y mostrar voluntad de ceder en algunos puntos reformistas a cambio de sostener otros pilares más sensibles, como la denominada integralidad de la negociación de convenios colectivos (un acuerdo nacional con preeminencia sobre cualquier pacto local o de empresa) y la ultraactividad, es decir el sostén de los acuerdos laborales mientras no sean reemplazados por un nuevo entendimiento. El otro pilar es el financiamiento de las obras sociales sindicales, que volvió a quedar sometido al arbitrio político luego de que fuese eyectado del Gobierno el funcionario que había propuesto la CGT para monitorear esa tarea.
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