El resultado fiscal de agosto, que se conocerá el próximo 18 de septiembre comenzará a definir un posible incumplimiento del gobierno de Javier Milei de las metas fiscales comprometidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El acuerdo con el FMI bajo presión: la "motosierra" de Milei se agota y pone en riesgo la meta fiscal
El resultado de agosto que se conocerá el 18 de este mes será clave. Ej junio Luis Caputo recibió un waiver de $1,6 billones. Economistas y empresarios sugieren medidas para alentar la actividad.
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El presidente Javier Milei y la titular del FMI Kristalina Georgieva. Es probable que haya que perdirle un nuevo waiver al organismo.
No implica que vaya a caer en déficit, pero sí deja expuestas las dificultades que tiene el programa ante la decisión del primer mandatario de jugar todas sus cartas a un único objetivo de política económica: el de reducir la inflación.
En ese sentido, según indican las metas cuantitativas del acuerdo, el ministro de Economía, Luis Caputo, tiene que conseguir $16,2 billones de superávit primario y hasta ahora tiene acumulados $10,2 billones. Eso quiere decir que le queda un margen de $6 billones a reunir hasta diciembre. Lo que hay que tener en cuenta es que el último mes del año es deficitario estacionalmente, porque se pagan aguinaldos, entre otros compromisos. Por lo tanto, entre agosto y noviembre el equipo económico tiene que conseguir por lo menos $1,5 billones de superávit primario promedio para compensar el "rojo" de cierre del año.
La meta luce muy desafiante, si se tiene en cuenta la debilidad de la actividad económica y que los impuestos que están vinculados al mercado interno y el consumo siguen en caída. En julio la recaudación no cayó, al igual que en junio. Pero eso se debe a cuestiones estacionales. En julio venció el impuesto a las Ganancias de las personas y en agosto subió la recaudación de las retenciones dedido al bajo piso de comparación que dejó el 2025, porque los productores adelantaron liquidaciones de exportaciones para aprovechar una baja temporaria de retenciones. El IVA, Impuestos Internos, aranceles de importación, siguieron con datos negativos.
Según estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la recaudación tributaria nacional total habría descendido un -3,8% real interanual durante los primeros ocho meses de 2026. Las mayores bajas habrían sido la de derechos de exportación (28,3%), seguida por la de derechos de importación (-18,5%) y la de Internos coparticipados (-17,3%). El principal impuesto, el IVA neto de devoluciones y reintegros, habría tenido una merma del -6,6% en términos reales respecto a igual periodo del año previo.
Debería haber una profunda reversión de la tendencia para que el Gobierno deje de apelar al recorte de gastos para lograr el superávit.
En ese sentido, la consultora Ficonomics señala que el recorte de gasto se está sustentado en partidas chicas del presupuesto con recortes grandes. "El patrón se repite desde el otoño y es el que compromete la sostenibilidad: lo que absorbe el ajuste son partidas chicas con recortes enormes. Otros programas sociales cae 36,1% real y transferencias a provincias 38,6%, pero entre las dos explican apenas el 7,1% del gasto. Las partidas grandes ya no ajustan: las prestaciones indexadas son más del 49% del gasto primario y, corregido el aguinaldo, crecen o se mantienen", señala la consultora.
En agosto, el devengado anticipa la misma tendencia. Entre los conceptos que registraron mayores caídas, se destacan transferencias a provincias y municipios, con una disminución del 81,87%, seguidas por ayudas sociales a personas y asignaciones familiares, con una caída del 19,34%, y servicios no personales, que disminuyeron 17,20%. También se registraron reducciones en jubilaciones y pensiones (-10,01%), y en gastos en personal (-7,84%).
Dada la situación, no sería extraño, plantean algunos economistas, que sobre el filo del año el Gobierno vuelva a emplear la misma herramienta que uso en la primera mitad para alcanzar la meta de junio con el FMI: Pisar el pago de gastos devengados por unos $2 billones, que deberían quedar para enero de 2027.
Al respecto, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que "si bien los próximos meses suelen mostrar buenos resultados primarios, luce casi imposible que el gobierno acumule los $7 billones de resultado primario hasta fin de año". Es lo que, según ese centro de estudios, se necesita para alcanzar la meta, teniendo en cuenta la evolución posible de la recaudación fiscal en lo que queda del 2026.
"El motivo es principalmente el fuerte déficit que se produce en diciembre con el pago de aguinaldo, que se espera que para este diciembre supere los $3 billones, por lo que estamos en la puerta de un nuevo incumplimiento de la meta fiscal, tal como sucedió en junio de este año, incluso luego de rebajar la meta por $1,6 billones", señaló el centro de estudios al recordar el primer waiver del organismo para Argentina en materia fiscal
Milei y su defensa del torniquete fiscal y monetario
El presidente Javier Milei salió este miércoles a cuestionar a los economistas y empresarios que plantean que la política económica ya no puede tener como único norte la caída de la inflación. Si bien es cierto que se trata del principal mandato de la sociedad del 2023, ahora la demanda incluye también que el dinero alcance y que haya mas movimiento económico en las calles.
Hasta ahora, el programa tuvo como ancla recortar la cantidad de dinero en circulación y contener el gasto. El apretón monetario tiene como contrapartida la tendencia a la suba de las tasas, lo que frena el crédito y ralentiza la actividad.
“En el debate reciente hay muchas personas que a la luz del año electoral que se viene -y lo hacen con buena intención, queriendo que se asegure la reelección para garantizar este rumbo- piden que flexibilicemos nuestra política monetaria y fiscal. La respuesta es: nosotros no vamos a hacer eso. No vamos a flexibilizar nuestra política fiscal, el resultado fiscal no se negocia. Y tampoco vamos a negociar la política monetaria, porque no vamos a parar hasta derrotar la inflación”, dijo el primer mandatario.
Bajar la inflación está bien, pero sin paz de los cementerios
En ese sentido, el economista Estaban Domecq, director de Invecq, planteó que el plan del Gobierno sufrió una especie de "descarrillamiento" el año pasado, cuando se buscó eliminar las cuentas del BCRA, eliminar letras de tesorería (LEFIS) y sobre octubre la suba de tasas de interés en el marco de las elecciones legislativas. Hasta ese momento el programa iba bien.
Domecq señala que el Gobierno ahora tiene que buscar "un punto de equilibrio" entre el objetivo de bajar la inflación y lograr que se reanime la economía.
"Tenés que tener pragmatismo en tu política de corto para administrar esta tensión, que básicamente lo que implica es tener que buscar la combinación óptima de a qué velocidad puede desinflacionar la Argentina, pero que no sea la paz de los cementerios, o sea, una actividad que más o menos se mueva", sintetizó Domecq en una entrevista a un canal de noticias.
Por su lado, Lucas Llach, otro economista de referencia en el mercado, ex vicepresidente del Banco Central indicó recientemente que “la prioridad no es tanto seguir bajando la inflación sino que la economía se mueva un poco más”.
Desde el sector de la economía real, el presidente del la UIA, Martín Rappallini, también lo sugirió en su discurso del Día de la Industria: "el único objetivo de la política económica no puede ser solo la inflación".
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