Poco después, en declaraciones a la BBC, el ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, dijo con una formulación vaga: "Hasta ahora nos hemos arreglado muy bien para cumplir con nuestras deudas, pero en un determinado momento, no será posible".
No es la primera vez que el Gobierno griego advierte de este riesgo, en el marco de las negociaciones con los acreedores internacionales para desbloquear un último tramo de asistencia financiera de 7.200 millones de euros. Grecia tiene que efectuar cuatro pagos al FMI en junio, el primero de ellos, de unos 300 millones de euros, el día 5.
Según conocedores de la deuda griega, el Estado tiene fondos para afrontar este pago y para los sueldos y pensiones hasta el 12, el día del segundo pago al Fondo. El Gobierno de Atenas tendría así de plazo hasta esa fecha para alcanzar un acuerdo con sus acreedores, la UE y el FMI, lo cual espera lograr Tsipras. El propio Voutsis reconoció que tiene "el optimismo prudente de que habrá un acuerdo sólido".
La postura oficial del Gobierno es que si tiene que elegir pagará sueldos y pensiones y defaulteará los pagos a los acreedores. Así lo dijo Varoufakis la semana pasada en una entrevista al New York Times: "En las próximas semanas no voy a pagarle al FMI y al mismo tiempo dejar de pagar las pensiones y los sueldos".
Por otra parte, miembros del ala más radical de Syriza apostaron porque Grecia no pague al FMI los siguientes tramos del préstamo, mientras no haya un acuerdo con sus acreedores.
La "Plataforma Izquierda" presentó un texto de dos páginas durante el comité central de Syriza que tuvo lugar durante el fin de semana para instar al Ejecutivo de Alexis Tsipras a no hacer frente a los pagos con el FMI, ya que las instituciones no buscan un "acuerdo honorable" sino la "sumisión" del país.
"El Gobierno, si las instituciones continúan en los próximos días las mismas tácticas coercitivas, debe declarar aquí y ahora directamente que no va a pagar el próximo tramo del préstamo al FMI y que planea respuestas alternativas a nivel económico, social, político y estratégico sobre el estado del país, lo que garantizará la ejecución de su programa", afirmó el comunicado.
Los miembros del ala más izquierdista de Syriza, en la que participa el ministro de Reconstrucción Productiva, Panayotis Lafazanis, aseguran que "el mayor desastre para el país es la imposición de un nuevo memorando (programa de rescate)".
Durante un discurso, Stazis Leutzákos, miembro de la secretaría política de esta facción de Syriza, reiteró que las instituciones (FMI, Comisión Europea y Banco Central Europeo) no buscan un "compromiso honorable, porque un acuerdo de este tipo no puede existir con la privatización y nuevas cargas sobre las clases más bajas y sin eliminar la mayor parte de la deuda y sin una fuerte liquidez para reactivar la economía".
| Agencias AFP y EFE |

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