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Gremios en suspenso por letra chica de Ganancias
Para los gremialistas más cercanos a la Casa Rosada, se trata del peor escenario. Con medidas de fuerza previstas o en marcha, los dirigentes no contaban hasta anoche con una vía de diálogo directa entre los funcionarios con poder de decisión, y menos con información fiable acerca de la instrumentación de la modificación impositiva. De hecho, la "mesa chica" de la CGT oficialista debió suspender un encuentro previsto para el lunes en el que debían interiorizarse del nuevo esquema de Ganancias.
Ayer fue una jornada de cruces telefónicos alborotados entre los referentes de la central que lidera Antonio Caló. Frente a la posición oficial de no avalar paritarias por encima del 25% prevén contraofertar un bloque de acuerdos con tres gremios de referencia, en un rango del 28 al 29 por ciento: la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Caló; el sindicato de Comercio, de Armando Cavalieri, y la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), liderada por Gerardo Martínez.
El esquema fue ideado durante una reunión no publicitada que hubo el martes en la sede de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), donde también se había realizado un día antes un encuentro de la "mesa chica". El argumento para seducir al Gobierno es que entre las tres paritarias hay casi dos millones de asalariados comprendidos, suficientes como para fijar una pauta de referencia y -siempre en el razonamiento gremial- prevenir desbordes de sindicatos más indómitos con pretensiones de aumento superiores al 35 por ciento.
Ese planteo, sin embargo, encontraba hasta anoche dos obstáculos: el primero, y más evidente, era la negativa de los funcionarios a siquiera debatirlo, a instancias de una supuesta orden de Cristina de Kirchner en función de las sugerencias de Kicillof. El otro, más de entrecasa para los dirigentes, es que una vez resueltas esas tres paritarias quedaría el camino libre para un segundo pelotón de gremios que, liberados de la presión oficial, podrían pactar por encima de esos parámetros sin incomodar al Ejecutivo.
Sobre este último punto, el jefe de un gremio de servicios sinceraba en reserva que su organización podría ser doblemente beneficiada de ese esquema: por cerrar más tarde su paritaria tendría margen para subir la pauta, y además sus afiliados obtendrían los puntos extra por la reducción en el peso de Ganancias. También sobre esta presunción descansaban los funcionarios, por entender que una vez publicada la resolución sobre el impuesto habrá sindicatos que depondrán su actitud belicosa.
Mientras tanto, el sindicato de Comercio anunció para el jueves que viene una movilización a la sede de la propia organización, en el centro porteño. Y desde ayer, la Asociación Bancaria inició asambleas que dificultaron la atención al público en algunas sucursales, con vistas al paro general anunciado por el gremio para el martes.


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