Guerra y crisis son los temas de Cannes

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Cannes - El programa de ayer de Cannes no fue para levantar espíritus: la crisis mundial de la economía y la guerra fueron los temas. Un sobrecogedor documental sobre la crisis económica 2008/2009, sus prolegómenos y sus futuros desastres, ofreció «Inside Job», de Charles Ferguson, exhibido en proyección especial. El fil es comentado por los mismos autores de la crisis (o por lo menos los que aceptaron ser entrevistados por Ferguson), políticos, expertos y periodistas, en un montaje rápido que a veces apabulla al espectador.

El público es por momentos incapaz de digerir los numerosos datos o de comprender los mecanismos de este desastre, que costó 20 mil millones de dólares y la pérdida del empleo y los bienes de millones de personas, sin que hasta ahora ninguno de los culpables haya pagado con un día de cárcel o un dólar de multa. Ferguson retrató las raíces de la crisis, desde el derrumbe de 2008 de tres pequeños bancos islandeses -que prestaron miles de millones de dólares a especuladores insolventes- hasta la caída en dominó de grandes grupos económicos, envenenados por sus mismos títulos que pasaban a sus clientes, apostando en Bolsa contra sí mismos.

Ferguson acusa a la desregularización de los años 80 de Margaret Thatcher y Ronald Reagan por haber construido una economía sin reglas. Ese sistema absolvía a los bancos que, mientras acumulaban pérdidas siderales, premiaba a sus dirigentes con sueldos y bonus por millones y millones de dólares. Este fue el tercer film sobre el tema que se exhibe en distintas reseñas del Festival de Cannes, tras «Wall Street: Money Never Sleeps», de Oliver Stone, y «Cleveland contre Wall Street», del documentalista suizo Jean-Stéphane Bron.

En tanto, la guerra como castigo y compañera del hombre protagonizó la quinta jornada en concurso, en un abanico que abarcó las religiosas en la Francia del siglo XVI hasta «La princesse de Montpensier», de Bertrand Tavernier, y más actual del Chad en «Un homme qui crie», de Mahamat Saleh Haroun.

Tavernier, de 69 años, concursa en Cannes por quinta vez, pero para Haroun, 20 años más joven, debuta en la competición junto a su país natal, Chad, a la vez único representante del cine africano en el certamen.

«La princesa de Montpencier» está inspirado en la primera novela de Madame de Lafayette, publicada anónima en 1662, por temor a que esta historia de pasiones extraconyugales fuese identificada con la que se desarrollaba en la corte de Luis XIV. Se trata de la historia de Marie de Mezières, rica y bella heredera casada contra su voluntad con el príncipe de Montpensier. Marie (Mélanie Thierry) es la víctima de pasiones rivales y violentas que incluyen a un preceptor (Lambert Wilson) y un futuro rey (Raphaël Personnaz), todo ambientado en las sangrientas guerras de religión entre católicos y protestantes que desembocarían en la masacre de la Noche de San Bartolomé.

El tercer largometraje de Haroun, descubierto por el festival de Venecia que en 1999 coronó su ópera prima «Bye Bye Africa», se ubica en la guerra civil del Chad librada entre tropas del gobierno y grupos rebeldes, con la población como principal víctima, obligada a pagar en dinero o en hijos el»esfuerzo bélico» oficial. Adam, de 60 años y ex campeón olímpico de natación, enseña ese deporte en un complejo turístico ayudado por su hijo Abdel.

Cuando la gerenta del hotel lo degrada a portero prefiriendo a Abdel, Adam pierde lo que creía ser su reino y decide ofrecer a su hijo como soldado. Recobrado el empleo y azotado por el remordimiento, Adam intentará recuperar a su hijo. Haroun enfoca a las víctimas inocentes que pagan con la vida, la miseria y a veces la traición, la ambición y la codicia de quienes detentan el poder o quieren apropiarse de él.

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