29 de octubre 2010 - 13:56

Hace un mes había planeado construir su propia bóveda

Una cuadrilla municipal acondicionó ayer la bóveda en la que descansarán los restos del ex presidente. Abajo, la casa que adquirió días atrás en un exclusivo barrio de Río Gallegos.
Una cuadrilla municipal acondicionó ayer la bóveda en la que descansarán los restos del ex presidente. Abajo, la casa que adquirió días atrás en un exclusivo barrio de Río Gallegos.
Está previsto que los restos de Néstor Kirchner lleguen hoy, después del mediodía, al aeropuerto Norberto Fernández, de Río Gallegos, desde donde serán trasladados hacia el cementerio municipal, para ser depositados temporalmente en la bóveda de su tío Carlos Arturo, junto a su padre, también llamado Néstor. Previamente, el cortejo podría desviarse hacia el gimnasio del Boxing Club, el ateneo desde donde Kirchner anunció, el 8 de octubre pasado, su intención de volver a radicarse en la provincia.
Quizá en busca de recuperar un jirón de aquellos días apacibles en los que el frenesí de la política se acotaba apenas a lo local, Kirchner había activado hace un mes un operativo retorno a su provincia, que incluyó no sólo la compra de una casa, sino también el plan de construir una nueva bóveda en el cementerio de Río Gallegos. Pero la fragilidad de su salud truncó este último proyecto, que será continuado por su hijo Máximo, con objeto de trasladar hacia una cripta propia el féretro del ex presidente.
La inesperada muerte forzó ayer refacciones de urgencia en la necrópolis, que colgó en su puerta de acceso principal la siguiente leyenda: «Se comunica que el 29 y 30 de octubre quedan suspendidas todas las actividades particulares, por razones de público conocimiento».
El reacondicionamiento del mausoleo familiar ubicado en el sector H, parcela Nº 1.051, se realizó hasta entrada la noche. Se pintaron rejas y muros de blanco y amarillo, se lustraron las placas de bronce y se colocaron decenas de plantines de color en el pasillo que conduce hacia el sector donde se depositará el féretro. Los trabajos fueron ordenados por el intendente radical, Héctor Roquel, paradójicamente el hombre al que el ex presidente responsabilizó en los últimos meses por un episodio de profanación de tumbas, que incluyó la placa del padre de Kirchner.
La organización local del cortejo corrió por cuenta del Gobierno santacruceño, siguiendo órdenes expresas de la Presidencia.
Durante todo el día de ayer, los habitantes de Río Gallegos, la ciudad que lo catapultó como intendente primero y como gobernador por tres períodos consecutivos después, se acercaron a la capilla ardiente montada en la Casa de Gobierno alrededor de una gran fotografía enmarcada del ex presidente.
El secretario general de la Gobernación, Gustavo Martínez, convocó a la población a acompañar el cortejo fúnebre ubicándose sobre los costados de la autovía y la Avenida Beccar.
«La intención oficial es hacer algo parecido a lo que sucedió en el año 2003, cuando Kirchner regresó tras ser electo presidente de la Nación y la ciudadanía lo recibió apenas bajó del avión y lo acompañó durante todo el trayecto», explicó Martínez. Una vez en el cementerio, se oficiará una misa en la capilla a la que asistirán sus familiares íntimos, miembros del gabinete nacional y provincial.
El sepelio clausurará definitivamente el plan B de Néstor Kirchner, de volver a instalarse en Río Gallegos, quizás incluso con objeto de reeditar a Kirchner como gobernador de esa plaza.
Días atrás, la familia cerró un negocio inmobiliario en esa ciudad al adquirir una casa de 450 metros cuadrados, ubicada en un exclusivo barrio. «Fue totalmente reacondicionada y ampliada a criterio y gusto del matrimonio», cuentan en Río Gallegos. El fin de semana pasado, Néstor y Cristina la visitaron por última vez.

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