30 de septiembre 2010 - 00:00

Hasta el Gobierno calló ante amenazas de Bonafini

Esperable que los jueces salieran a cruzar a Hebe de Bonafini después que calificase a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia de «turros» y que prometiese deyectar sobre medios a los que el Gobierno considera sus enemigos. Esperable que la oposición saliese a rechazar esas astracanadas que no son nuevas ni son mucha noticia -lo serían si la activista se mostrase equilibrada y componedora-, salvo porque hubo legisladores y funcionarios del Gobierno que las escucharon sin chistar. Esperable que ayer en el Gobierno examinasen los daños que estos actos pudieron causarle a su imagen en sectores moderados, cuyo voto es imprescindible para retener poder, y más después de una semana dedicada por Néstor y Cristina de Kirchner al intento de desplegar gestos de equilibrio y racionalidad en temas financieros y de política exterior.

La Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional -cuyo titular, Ricardo Recondo, representará a los jueces en la nueva integración del Consejo de la Magistratura-deploró «que las autoridades del Gobierno de la Nación hubieran convocado el martes a un acto masivo, con el único y declarado propósito de imponer a la Corte Suprema una decisión que responda a sus pretensiones y conveniencias políticas, y que para el logro de tan criticable objetivo el jefe de Gabinete hubiera recurrido al agravio y a la descalificación pública de los jueces, en un claro desconocimiento del respeto que exige la división de poderes».

Respeto

Recondo, como Daniel Scioli, evitaron mencionar a Bonafini: el gobernador respondió cuando le pidieron su opinión con un escueto: «Podemos vivir una democracia intensa, que haya mucho debate, pero todos tenemos que respetarnos más».

Avanzó un poco más Mauricio Macri, quien aportó: «Bonafini está desquiciada hace rato, dice cualquier cosa. El domingo veía Boca en el canal oficial y veía convocando al Gobierno a una marcha contra la Corte Suprema; no existen las cosas que pasan en la Argentina», se quejó el jefe de Gobierno, quien implicó en la misma crítica de Cristina de Kirchner: «No sólo apoya la toma de escuelas, sino que critica por Twitter a la Corte».

También Ernesto Sanz puso «en duda el real estado psicofísico» de Bonafini, al evaluar que «lo más grave» es que sus palabras fueron pronunciadas «frente a funcionarios públicos, en un acto hecho por el Gobierno. No encuentro en todos los años de democracia ejemplos de semejante atropello y desatino», sostuvo Sanz. «La voz de Bonafini es la voz del Gobierno, y si esto es así, entonces el problema ya excede un desatino o un exabrupto», castigó el presidente de la UCR.

El presidente del Colegio de Magistrados de la provincia de Buenos Aires, Carlos Lami, advirtió por su lado que Bonafini incurrió en una «calumnia» e incitó «a la violencia y a la justicia por mano propia».

Más agrio estuvo Francisco de Narváez al decir que esas amenazas de Bonafini de tomar la Corte y de acusar a los jueces de «recibir sobres» a cambio de sus fallos son «una amenaza para todos los argentinos».

Pese al silencio oficial, ayer se produjo en torno a este sketch otro hecho esperable: Bonafini apareció anoche por la pantalla amiga de Canal 7 para repetir sus amenazas.

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