Hasta los divorcios son hoy materia de comedia musical

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 «Es extraño lo que me ocurre con la gente en la calle. Todavía me llaman Tripa, no por mi nombre. Pero, cuando empiezan a hablar de Mambrú les digo: ¿Saben cuánto hace de eso? ¡Ocho años! Ustedes se quedaron en el tiempo», declara Germán Tripel, el cantante y actor que asume sin ningún prejuicio sus inicios en el reality «Popstar».

A los 30 años, Tripel ha logrado hacer pie en la comedia musical con muy buenos resultados. Tras su paso por «Rent» y por el extravagante espectáculo «Hedwig an the Angry Inch» (donde interpretó a una cantante transexual de glam-rock alemán que tras la caída del Muro de Berlín busca el amor de su vida) fue elegido para protagonizar junto a Melania Lenoir, con quien ya trabajó en «Hedwig», el musical de Jason Robert Brown «Los últimos cinco años», gran éxito del off-Broadway desde 2002. El debut es esta noche a las 20.30 en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131).

La obra expone el fracaso matrimonial de Jamie Wellerstein, novelista en ascenso, y su esposa Cathy, actriz luchadora que no consigue avanzar en su carrera. Uno de los atractivos de la obra reside en que esos cinco años de relación están narrados en paralelo, a diferente ritmo y siguiendo un orden cronológico inverso. Cathy comienza su relato por el final de la relación y Jamie lo inicia el día en que se conocieron. Ambos coincidirán sólo fugazmente a mitad del show.

Periodista: ¿Es cierto que la ex mujer del autor le hizo juicio por esta obra?

Germán Tripel: Sí. Le bloqueó el estreno. Luego de la separación él volcó en la obra todo lo que había pasado entre ellos, que fue muy fuerte. Después del juicio tuvo que cambiar el nombre de los protagonistas y un par de canciones para que la obra no fuera autobiográfica. Aunque la historia está desfasada en el tiempo está muy bien narrada. Además me encontré con un gran compositor. Muchos comparan a Brown con Stephen Sondheim, el autor de «Sweeney Todd», y es uno de los nuevos grandes compositores que tiene Broadway, que proponen un nuevo estilo de musical, con elencos más chicos, puestas más comprimidas y melodías más difíciles de cantar y de tocar, pero que son muy estimulantes para el oído.

P.: Es una historia de amor más bien amarga. Desde el vamos, parece condenada al fracaso.

G.T.: Totalmente. De entrada se ve que él es un denso, un chico rebelde de origen judío que no quiere tener más novias judías ni asistir a las cenas de la colectividad. Todo el tiempo está buscando algo que lo incentive. Así conoce a Cathy, una típica «country girl», simple y tranquila, y se enamoran. Ella lo estimula a escribir y a él le empieza a ir muy bien. Pero después Cathy no le puede seguir el ritmo.

P.: ¿La pareja fracasa por envidia y rivalidad?

G.T.: Yo creo que el que más contribuye al fracaso de la pareja es Jamie. El acusa a Cathy de no querer apoyarlo debido a su fracaso como actriz, hasta que un día se cansa y empieza a serle infiel. Ahí empiezan todos los problemas.

P.: Cambiando de tema, «Hedwig» fue su prueba de fuego como actor ¿no?

G.T.: Seguro. En «Rent» yo todavía cantaba muy para dentro, sin interactuar mucho con los demás como pide el código teatral, pero en «Hedwig» me tiré a la pileta. Yo podía haber perdido mucho con ese personaje, porque la gente piensa que si uno sale de un reality tiene que hacer cosas más livianas y convencionales y yo, en cambio, me atreví a interpretar a un transexual alemán. Me divertí mucho haciéndolo y creo que eso se vio en escena. La coronación fue ganar el premio Ace como revelación masculina.

P.: Disculpe que retome el tema «Mambrú», pero hay algo que me intriga ¿le quedó alguna secuela de aquel arrasador momento de fama?

G.T.: Me quedaron cosas buenas, porque a «Popstar» le debo mi lanzamiento como artista, y otras negativas; pero ahora veo todo eso como algo muy lejano. No me quedo en el pasado.

P.: Si mal no recuerdo, usted se había anotado en Popstar por insistencia de su novia, pero apenas se hizo famoso la relación se vino a pique. ¿Su historia no es muy similar a la de Jamie?

G.T.: La historia es cierta. Pero nosotros nos peleamos por un tema de celos, ella no podía creer que yo no le fuera infiel estando donde estaba. Y lo peor de todo es que yo le era fiel. Tuve muchísimas oportunidades de estar con otras mujeres y preferí no hacer nada.

P.: Y ahora que está en pareja con Florencia Otero (protagonista de «Despertar de primavera») ¿cómo maneja el tema de la rivalidad entre artistas?

G.T.: Eso siempre depende de la persona que uno tiene al lado. A Florencia le está yendo muy bien y tiene una gran carrera por delante. Desde que arrancó con «Los miserables», a los 8 años, no paró nunca. Hizo televisión y ahora está protagonizando esa producción de Cris Morena y está feliz de la vida. No hay motivo de conflicto. Además, nos encanta trabajar juntos y a mediados de mayo vamos a reponer en el Velma Café, nuestro espectáculo «Confusión», también con canciones que hablan de las idas y vueltas de una pareja. Solo que esa pareja termina mejor que Jamie y Cathy.

Entrevista de Patricia Espinosa

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