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“Hice ficción, pero atrás hay siete años de investigaciones”
Ortega define a su novela “Logia” como “un thriller que hace uso de la historia de Chile para contar una trama de suspenso, estructurada como una serie de televisión y narrada en el estilo intrigante del best seller”.
Periodista: ¿Por qué ha dicho que su novela "Logia" surge por culpa de los argentinos?
Francisco Ortega: Yo trabajaba en una productora audiovisual donde desarrollábamos contenidos para televisión y cine. En 2010, cuando comienza el boom del bicentenario en la mayoría de los países de América Latina, presento un proyecto que se llamaba "Chilena: crónicas de un país imposible" con la idea de hacer doce capítulos con episodios poco conocidos de la historia de Chile, y que incluso rayaban con lo sobrenatural. Por ejemplo: la ballena blanca mapuche, el juicio a los brujos de Chiloé, el proyecto Cybersy de planificación económica controlada, que era como la internet de Salvador Allende, los gigantes patagones, la isla de los nazis, la Logia Lautarina. Lo presentamos a CNN de Chile. El proyecto quedó preseleccionado, pero finalmente les salía muy caro y prefirieron comprar los derechos de "Algo habrán hecho", una producción argentina. Me quedé con toda esa investigación que había hecho. Al mismo tiempo yo trabajaba en un proyecto infantil, "La historia de Chile en comic", que sacó en fascículos los domingos un periódico del grupo El Mercurio, y recorrió desde el descubrimiento de nuestro país por los españoles hasta Bachelet. Yo escribía los guiones y editaba al grupo de dibujantes. Nos asesoraban en eso historiadores de la Universidad Católica y de la Universidad de Chile. No hubo nunca problemas, hasta que llegamos a la masonería en la historia de Chile. Ahí, la Universidad Católica nos pidió suavizar la importancia de la masonería, y no trastrocar tanto la imagen que tenemos de los héroes patrios. Por su parte, los de la Universidad de Chile dijeron que ya era tiempo de contar las cosas como eran, que O'Higgins no era precisamente un católico, y que había tenido muchos problemas con la Iglesia. Fue tal el conflicto que ese capítulo nunca fue publicado. Se lo reemplazó por uno sobre Simón Bolívar, que no tiene mucho que ver. Me quedó en claro que ahí había un conflicto, y las buenas novelas son la revelación de un conflicto. Yo tenía lo investigado para la serie de televisión, más el fascículo inédito, más los datos que me habían ofrecido dos de los mayores historiadores de Chile. Había un tema. Inicié una investigación que me llevó a contactarme con masones de Argentina, de Venezuela, de Estados Unidos y a viajar a España, a Toledo. Me obligó a leer mucho, y a tener que encontrar una estructura que me permitiera contar todo lo que había sabido.
P.: ¿Calificaría a lo que ha escrito de novela histórica?
F.O.: Es una mezcla de novela histórica y thriller. Es parienta de lo que escribe Dan Brown. Creo que tiene algo de Ken Follet y de Tom Clancy. "Logia" es un thriller que hace uso de la historia de Chile para contar una trama de suspenso, estructurada como una serie de televisión y narrada en el estilo intrigante del best seller.
P.: Usted pasa del siglo XIX a la actualidad, y el hecho fantástico de que tres escritores estén al mismo tiempo escribiendo el mismo libro que se basa en una trama conspirativa.
F.O.: La idea no surgió, ni tiene nada que ver con la genial idea de Borges en "Pierre Menard, autor del Quijote", me apareció leyendo un reportaje en la revista Wired donde se hablaba de investigaciones neurológicas que podrían conseguir que en el futuro, por ejemplo, dos artistas, que estuvieran en lugares distantes uno de otro, desarrollaran un tema musical exactamente igual. Así aparecen en "Logia" dos escritores que trabajan cada uno por su lado una novela sobre el misterio de "La cuarta carabela" y la misión de la Logia Lauterina en el descubrimiento de América.
P.: ¿No cree que su novela, si bien es una ficción, acumula demasiados hechos inverosímiles?
F.O.: Es ficción, pero tiene siete años de investigaciones. Los hechos, los personajes, las referencias históricas son tan reales como José de San Martín o Bernardo O'Higgins o Francisco de Miranda. La Logia Lautarina existió, cualquier argentino que pasó por la escuela supo de ella, le hablaron de la Logia Lautaro, lo que acaso no supo es de sus conexiones con otras sociedades secretas europeas y de Norteamérica. La Logia Lautarina se llamaba en principio Logia de los Caballeros Racionales. Así la bautizó Francisco de Miranda. Hay datos concretos de que Francisco de Miranda fue iniciado en doctrinas secretas en Inglaterra y en Rusia, enseñanzas que luego traspasaría a Simón Bolívar, San Martín y O'Higgins, entre otros. Yo cuento que el cruce de los Andes en 1817 fue un rito iniciático y esotérico dedicado al "Señor de la Luz" por la Logia Lautarina. El cambio de nombre marca el sentido independentista. Lautaro fue un caudillo mapuche, que en la conquista española es capturado siendo niño por Pedro de Valdivia, quien lo tiene como mozo, como esclavo. Lautaro se convierte en alguien en quien Valdivia confía al punto de que le encarga a su maestro de armas que lo eduque militarmente. Lautaro aprende a leer, a andar a caballo, a manejar armas, las técnicas de combate de los españoles. Y cuando termina esa formación se vuelve con los mapuches y los educa en las técnicas militares para enfrentar a los españoles. Lo que le fascina a Francisco de Miranda es la idea del enemigo interno, el que entra en contacto con los españoles, aprende su estrategia para luego poder defenderse y derrotarlos. De ahí la Logia de los Caballeros Racionales pasa a ser lo Logia Lautarina o Logia Lautaro, la que toma el modelo del cacique mapuche para liberar e independizar nuestra América.
P.: ¿Por qué la historia y sus personajes están dispersos por el mundo, para luego instalarse entre Santiago de Chile y Mendoza?
F.O.: Las grandes novelas de aventuras de otro tiempo hacían pasear por el mundo. Eso aún sigue siendo ofrecido por los best sellers internacionales, sobre todo los estadounidenses, que son los herederos de aquellos relatos de aventuras. Con aquellas novelas (y con algunas de las actuales) uno sentía que estaba aprendiendo, a la vez que despertaban la curiosidad, el deseo de conocer. En algunos casos el viaje era físico, pero también moral. Creo que en los últimos tiempos buena parte de la literatura ha perdido ese encanto de llevar al lector a lugares que no conoce. Yo quería rescatar algo de eso.
P.: Después de "Logia", ¿qué está preparando?
F.O.: Estoy escribiendo la segunda parte de "Logia" que es "La catedral antártica", que saldrá el año que viene y que se enlaza con una precuela que ahora será reeditada, "El verbo Kaifman", que es una aventura que une el Vaticano, los Templarios, atentados terroristas en Santiago de Chile, los nazis en la Antártida y la misteriosa Ciudad de los Césares que supuestamente existe en la Patagonia y es una especie de Shangri-la. El conjunto forma una serie protagonizada por el escritor Elías Miele que se titula "Trilogía de los Césares".
Entrevista de Máximo Soto

