19 de enero 2016 - 00:00

Hollande insiste en aplicar topes a las indemnizaciones

François Hollande
François Hollande
 París - El presidente de Francia, François Hollande, que comienza a jugarse su futuro político, declaró ayer la emergencia "económica y social" y lanzó una serie de medidas contra el desempleo. Los ejes de su plan son el reentrenamiento de los desocupados y el aliento a la competitividad de las empresas a través de subsidios y del establecimiento de un tope a las indemnizaciones.

El desempleo, ubicado en el 10,1%, muy cerca del pico histórico de 10,4% registrado entre 1994 y 1997, es uno de los principales problemas de la economía francesa. Entre los menores de 25 años se eleva al 25,7%, según la consultora DatosMacro.

Hollande, que supeditó su candidatura a la reelección el año que viene a la reversión de la tendencia alcista de la desocupación, anunció ayer un plan de más de 2.000 millones de euros para el que pidió el respaldo de la comunidad empresarial y de los actores sociales.

En un discurso solemne ante el Consejo Económico, Social y Medioambiental (CESE), el jefe de Estado hizo una referencia directa al estado de excepción decretado tras los atentados de mediados de noviembre en París, y destacó que "la única cuestión que importa más allá de la seguridad de los franceses es el trabajo".

"Frente al desorden en el mundo, frente a una coyuntura económica incierta y a un desempleo persistente, hay también un estado de emergencia económico y social que debe declararse", apuntó en un reconocimiento explícito de que el crecimiento aún es demasiado débil como para reducir el desempleo.

Con más de 600.000 desocupados más que cuando tomó las riendas del Elíseo en 2012, su propuesta, anticipada en parte en su tradicional discurso de fin de año, tiene algunos de sus ejes en la formación y en los beneficios fiscales para los nuevos contratos.

La mitad del dinero, conseguido con medidas de ahorro y no a través de un aumento de impuestos, irá destinado a financiar un plan de formación adicional para 500.000 desempleados, el doble que el año pasado, especialmente en sectores como el digital y la transición energética.

Hollande también prometió una bonificación anual de 2.000 euros durante dos años a toda empresa de menos de 250 trabajadores que contrate a un desocupado de forma temporal o indefinida, siempre que su sueldo sea igual o 1,3 vez superior al salario mínimo, que en Francia ronda los 1.450 euros por mes.

El presidente francés reflotó la idea de fijar topes en la indemnización por despido injustificado, lanzada en junio pero eliminada después por el Consejo Constitucional porque en ese momento la compensación no era igual para todos, sino mayor para los trabajadores de las grandes empresas.

El plan, lanzado en su último año completo de mandato, por lo que ha sido bautizado en medios como Le Monde como el de "la última oportunidad", pretende favorecer tanto a las empresas como a los trabajadores.

Para estos últimos va dirigida la propuesta de aumentar hasta 50.000 los beneficiarios, frente a los 8.000 actuales, de los contratos de profesionalización, en el que se alterna trabajo y formación.

"Entre el liberalismo sin conciencia y el inmovilismo sin futuro hay una vía", dijo Hollande, que explicó que desarrollar también el trabajo por cuenta propia "no cuestiona el trabajo asalariado", y advirtió de que "el Estado por sí mismo no puede triunfar".

En ese sentido dijo incluso estar dispuesto a modificar la ley, en caso de que sea necesario, para ampliar la competencia de las regiones al respecto.

Hollande, que prometió no tocar la semana laboral de 35 horas, defiende modificar el modelo económico y social en favor de un crecimiento económico "más robusto" y una creación de empleos "más abundante".

Agencias EFE, AFP, DPA y ANSA

Dejá tu comentario