28 de enero 2013 - 00:00

Horror en Brasil: 233 muertos en incendio por bengala en una disco

Los cadáveres de los jóvenes eran sacados de la disco Kiss en plena noche y las escenas de dolor y desesperación se repetían. Familiares de los estudiantes de Santa María no encontraban consuelo. Dilma Rousseff decretó tres días de luto nacional.
Los cadáveres de los jóvenes eran sacados de la disco Kiss en plena noche y las escenas de dolor y desesperación se repetían. Familiares de los estudiantes de Santa María no encontraban consuelo. Dilma Rousseff decretó tres días de luto nacional.
Santa María, Río Grande do Sul (Brasil) - Un incendio ocurrido en la madrugada de ayer en una discoteca de la ciudad de Santa María, sur de Brasil, dejó al menos 233 muertos y 131 heridos, la mayoría por asfixia. La tragedia, segunda en su tipo en cuanto a cantidad de víctimas en la historia del país, enlutó a los brasileños y obligó el retorno anticipado de la mandataria Dilma Rousseff, quien se encontraba en Santiago, Chile, por la cumbre UE-CELAC.

Pasadas las 2 de la mañana, una bengala, según numerosos testigos, ocasionó el incendio del boliche Kiss, ubicado en Santa María, a 307 kilómetros de Porto Alegre, capital de Río Grande do Sul, en el que varios cientos de jóvenes participaban de una fiesta organizada por estudiantes de la Universidad Federal de Santa María.

El incendio se originó cuando uno de los integrantes del grupo musical Gurizada Fandangueira levantó una bengala durante su show en un pequeño escenario de la discoteca Kiss y las chispas ganaron el techo, compuesto de gomaespuma como aislante acústico.

«La banda comenzó a usar fuegos (en un juego denominado lluvia de plata) y de repente, pararon el show y apuntaron el fuego artificial al techo...», relató Michelle Pereira, sobreviviente. Al ver que el techo se encendía, el músico le arrojó agua que había en un vaso y luego tomó un matafuegos. Cuando intentó accionarlo, no funcionaba, indicaron testigos.

Las llamas se expandieron por la gomaespuma en tres minutos.

Entre 400 y 2.000 personas se agolparon en busca de una salida, pero había sólo una: la misma puerta de entrada.

«Estuvimos como 10 minutos intentando salir, pero los guardias de seguridad de la puerta no nos dejaban pensando que no queríamos pagar...», contó la sobreviviente Luciane Lorena.

Al igual que en la tragedia de la disco-boliche Cromañón que tuvo lugar en Buenos Aires en 2004 (ver aparte), el humo tóxico fue la causa principal de los decesos.

Las personas «entraron en pánico y acabaron pisoteándose unos a otros. La principal causa de muerte fue la asfixia...», dijo el jefe de bomberos Guido de Melo al canal Globo. «La seguridad trancó la salida de las personas que estaban en el local y eso causó un gran pánico y un tumulto», confirmó.

Se trata del segundo incendio con más muertos en la historia de Brasil, luego del fuego en un circo que dejó 533 muertos en Niterói, ciudad frente a Rio de Janeiro, en 1961, recordaron las autoridades.

Una imagen horrorosa encontraron los bomberos cuando ingresaron en medio del humo tóxico en los baños: decenas de cuerpos uno encima del otro. Es que según el jefe del cuerpo de bomberos de Río Grande do Sul, Moisés Fuchs, la discoteca tenía una señalización precaria y muchos identificaron los baños como una puerta de salida.

Horas después de desatada la tragedia, uno de los músicos de la banda, Eliel de Lima, intentó justificar el uso de bengalas: «Nunca hubo problema con la pirotecnia y los músicos no controlamos eso, es algún técnico. Usábamos esos fuegos que se encienden desde el piso, que se levantan y apagan solos», dijo el baterista del grupo de música folklórica. El acordeonista de Gurizada fue el único integrante de la banda fallecido.

Con el avance del día, el sistema público de salud colapsó para atender a los heridos, al igual que la morgue municipal. Los cadáveres fueron agrupados en el Centro Deportivo Municipal.

Varios sobrevivientes fueron llevados a Porto Alegre en aviones de la Fuerza Aérea, donde comenzaron a recibir atención de mayor complejidad. La alcaldía de Santa María declaró treinta días de luto y el gobernador del Estado, Tarso Genro, del Partido de los Trabajadores, siete, lo máximo estipulado para conmemorar a las víctimas en tragedias de este tipo.

La fiesta había sido organizada por varios cursos de la Universidad Federal de Santa María (UFSM), una de las principales del país. La ciudad, ubicada en el corazón del estado de Rio Grande do Sul, cercano a las fronteras con Argentina y Uruguay, marcha al ritmo de los jóvenes universitarios que llegan desde todo el sur del país. El cónsul argentino en la ciudad brasileña de Uruguayana, circunscripción a la que pertenece Santa María, Alfredo Ortíz Baeza, dijo a la agencia Télam que, en principio, «no hay argentinos» entre los muertos y heridos. Como era previsible, los medios brasileños comenzaron a hablar de los controles de seguridad en sitios como la discoteca Kiss. Moacyr Carrasco, experto en catástrofes, se preguntó: «¿Por qué en teatros y cines existen medidas de seguridad claras para gente que se queda sentada y no las hay para lugares con tanta gente?».

La discoteca Kiss no tenía desde agosto autorización municipal para funcionar, informó el jefe del cuerpo de bomberos Fuchs. Un primer balance había indicado que los muertos eran 245, cifra más tarde corregida.

Agencias ANSA, AFP, EFE y Reuters; y Ámbito Financiero