El talentoso guitarrista Robert Cray reformo totalmente su banda y volvio a a convocar al legendario productor Steve Jordan -responsable de trabajos de gente como Keith Richards y Aretha Franklin- para apuntar a un estilo de blues enriquecido con el típico "Memphis sound", lo que deja claro al homenajear a gigantes como Otis Redding e Isaac Hayes.
Justamente la rendición de "Nobody's Fault but mine" de Otis es uno de los grandes momentos de este disco excelente que muestra al virtuoso Cray intentando no depender tanto de sus solos de guitarra sino mas bien de lograr climas de blues melódico, ritmos suaves mas sutiles y enfocados en las letras, algo sin duda mas complicado y sutil que los típicos groove mas o menos funkys que suelen caracterizar sus discos desde los tiempos de trabajos memorables como "Strong Persuader".
Entre los hallazgos de este esfuerzo de autosuperación se destaca uno de los escasos temas con guitarra acústica -"What would you say"- en toda la carrea de este asombroso heredero de la mejor tradicion del blues clásico al estilo de BB King.
En su nueva banda se hace notar especialmente el tecladista Dover Weinberg, lo que hace que el órgano tenga un primer plano reemplazando los arreglos para la tradicional sección de vientos de los discos clásicos de Cray.
El resultado es un gran álbum, que combina blues y soul de manera extraordinaria, y que ningún fan de estos estilos debería perderse.
| Diego Curubeto |



Dejá tu comentario