Importaciones: rigen cambios desde hoy (empresarios temen)

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Hoy entra en vigor la Resolución 3.252 de la AFIP, que crea la Declaración Jurada Anticipada de Importación, un mecanismo que los funcionarios del Gobierno se empeñan en asegurar que no está diseñado para trabar el ingreso de mercadería al país, pero que provoca fuertes dudas entre los empresarios.

La Ventanilla Única, que es la denominación que le dio el organismo recaudador al mecanismo, tendrá en realidad varias sucursales porque todos los organismos del Estado que quieran participar del control de las importaciones podrán hacerlo simplemente adhiriendo al régimen.

Esto es lo que causa más dudas entre los empresarios: la intervención de entidades como el SENASA, la ANMAT y otros que se plieguen en el futuro podría dilatar «sine die» el ingreso de la mercadería comprada, pese a las garantías que han dado la AFIP y la Dirección General de Aduanas a cuanta entidad empresaria pasó por sus despachos.

Sin embargo, es un secreto a voces que la Aduana de última instancia ya está funcionando en la Secretaría de Comercio Interior: allí su titular, Guillermo Moreno, creó un formulario paralelo (lo llamó Nota de Pedido) al de la AFIP y demanda que le sea enviado por e-mail para gestionar toda operación de comercio exterior.

Muchos empresarios descreen de que haya una pelea entre Moreno y Ricardo Echegaray, titular de la AFIP; una teoría conspirativa que circula desde el día en que el poderoso secretario dio a conocer su formulario propio. La realidad sería muy otra: no parece probable que si la AFIP autoriza un embarque, Comercio Interior lo bloquee, y viceversa.

Otra cuasi certeza que surge de los encuentros entre empresarios y funcionarios es que habrá «sectores protegidos» -los tradicionales: textiles, calzado, electrodomésticos- sobre los que será inútil tratar de avanzar con artículos importados. Con otros habrá algo más de flexibilidad, pero se exigirá a los importadores que exporten por la misma cantidad que importan y también que se desarrollen alternativas de producción local para esos productos.

Habrá más tolerancia para los bienes intermedios que para los terminados, pero esto tampoco es garantía de que todos los insumos que requiere la industria nacional entren libremente. También en este rubro se exigirá a las terminales (sean del sector que fueren) que apoyen a posibles proveedores locales.

Autopartes

Esto será especialmente duro en autopartes; la semana pasada la ministra de Industria, Débora Giorgi, poco menos que exigió de las automotrices que marchen aceleradamente hacia una integración de piezas nacionales del 50% en las unidades que fabrican. Ese objetivo, obviamente, demanda un tiempo muy superior a un semestre -que fue el plazo sugerido-, pese a lo cual nadie espera que el Gobierno paralice la industria automotriz. Habrá sobresaltos, no hay dudas, como el que sufrió Fiat a fines del año pasado, pero finalmente las once terminales seguirán funcionando.

Una de las modificaciones que (tímidamente, es cierto) intentaron plantear los empresarios al régimen de la Res. 3.253 fue la de establecer un piso para la intervención oficial, un monto mínimo debajo del cual el ingreso sería automático. No lograron ni eso: el régimen es el que es y no se cambia nada.

No alcanzó el argumento de que una pieza de mil dólares, que se encarga hoy y llega mañana por courier, el único peso que tendrá en la balanza comercial es el de una fábrica parada por la falta de ese repuesto.

Una vez más, cuando este diario publicó el pedido en ese sentido, Moreno se comunicó con los dirigentes de la UIA para decirles que no insistieran porque no iba a haber modificaciones. Horas después, un funcionario de la AFIP le dijo lo mismo a la Cámara Argentina de Comercio (CAC), lo que demostraría -por si hace falta- que no hay divisiones entre ambos organismos.

La única duda que podría surgir es lo dicho por el subdirector de Riesgo Aduanero, Silvio Minisini, a los químicos (ver nota aparte): cuando le preguntaron sobre la nota de pedido de Moreno, el funcionario dijo que «la Aduana depende de la AFIP y no de la Secretaría de Comercio Interior; no es competencia nuestra».

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