15 de diciembre 2009 - 00:00

Indiferencia a general de Obama

«Encuentro protocolar» es la fórmula que se usó ayer en el Ministerio de Defensa para definir la visita oficial al país del titular del Comando Sur del Ejército estadounidense, general de la Fuerza Aérea Douglas Fraser.

En sintonía con el hielo de la administración Kirchner (también de Brasil y Bolivia) a la presencia del subsecretario de Estado para asuntos de América Latina, Arturo Valenzuela, quien arriba hoy a Buenos Aires, Garré limitó el contacto con Fraser (llevó su fotógrafo para registrar el besamanos) sólo al saludo e intercambio de obsequios, todo en no más de 15 minutos. Luego comisionó al secretario de Asuntos Internacionales del ministerio, Alfredo Forti, y a Jorge Chevalier, jefe del Estado Mayor Conjunto, de interlocutores ante el alto jefe estadounidense.

Valenzuela fue precedido por Fraser; el uniformado llegó en un avión de la Fuerza Aérea estadounidense que se ubicó en la plataforma militar del Aeroparque metropolitano.

En lo que parece una acción concertada, el Departamento de Estado y el de Defensa, representados por Valenzuela y Fraser, dejarán la consigna que menos entusiasma al Gobierno de Cristina de Kirchner: la preocupación por la creciente influencia de Irán en América Latina, en especial por sus vínculos con organizaciones extremistas que significan un riesgo para la región. La sospecha real (de Estados Unidos) no es la interacción de país a país, sino la conexión que Irán tiene con organizaciones extremistas como Hamas y Hizbulá y el riesgo potencial que implicaría para la seguridad regional.

Que la relación con los Estados Unidos está tensa no es novedad; Garré y su asesor político Germán Montenegro impulsaron los ejes para una condena regional del Consejo de Defensa de UNASUR a la presencia norteamericana en bases cedidas por Colombia.

En el último cónclave de los 12 países miembros que tuvo lugar en Ecuador, la palabra componedora del Brasil, más Perú, evitó escalar los reclamos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y la Argentina. El acuerdo facilita el acceso de Estados Unidos a tres bases aéreas colombianas, dos bases navales y dos instalaciones militares.

El jefe del Comando Sur fue designado en el cargo en junio pasado y realizó la primera gira por su área de influencia, el Caribe y América Latina en agosto pasado: visitó Perú, Brasil y Chile. En esta segunda etapa, Fraser llega a la Argentina.

En la tarde de ayer, el general norteamericano pasó por los despachos del secretario Forti, del brigadier Chevalier y del general Luis Pozzi, jefe del Ejército. La gente de ceremonial y protocolo del ministerio se quejó por el escaso tiempo de preaviso que hubo sobre la visita oficial de Fraser al país. Las complicaciones de agenda dejaron vacías las sillas de Garré y de los cuatro jefes militares, quienes estaban invitados a la cena en retribución de atenciones que Fraser ofreció anoche en la residencia de la embajadora Vilma Martínez.

Hoy el general Fraser hará una minigira por la oficina del jefe de la Fuerza Aérea Normando Costantino, también por el despacho del almirante Jorge Godoy y luego expondrá en el Centro de Entrenamiento Conjunto para Misiones de Paz (Caecopaz) el enfoque de la misión al frente del Comando Sur y la necesidad de trabajar con todos los países latinoamericanos para enfrentar amenazas comunes. La percepción dominante de Fraser es que el tráfico ilícito de armas, drogas y personas es una de las mayores amenazas que se ciernen actualmente sobre el hemisferio y afecta la estabilidad de los países. Los ejes del problema están en un documento público: «Estrategia del Comando Sur 2018», y resalta que las zonas calientes de tráfico son el norte de Sudamérica, a través de Centroamérica y el Caribe, y a través de México y Estados Unidos. Allí se señala sin pelos en la lengua que narcoterroristas como las FARC en Colombia y Sendero Luminoso en Perú son unas de las formas activas de terrorismo, y que también hay presencia de grupos islamitas radicales cuyas operaciones terroristas apoyan las de otros grupos en el mundo.

En la disertación de Fraser habrá un lugar para la agenda de cooperación en materia de ayuda humanitaria y de prevención de catástrofes, tarea que lleva adelante la reactivada IV Flota del Atlántico Sur. Este comando de la Marina estadounidense, cuya nave insignia es el buque de apoyo sanitario USS Confort, despierta recelos en el Ministerio de Defensa.

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