23 de abril 2010 - 00:34

Inédita pelea pública entre Berlusconi y su mayor aliado

• EL PREMIER LE REPROCHÓ SU «JUEGO PROPIO».
• EL LÍDER DE LA CÁMARA BAJA PODRÍA BLOQUEAR AL GOBIERNO

Inédita pelea pública entre Berlusconi y su mayor aliado
Roma - Un conflicto que venía siendo dificultosamente disimulado estalló ayer entre los dos principales líderes del oficialismo italiano, lo que podría derivar en el hecho de que Silvio Berlusconi anticipe el llamado a elecciones parlamentarias. «Il Cavaliere» y el poderoso titular de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini, se trenzaron en una turbulenta discusión ante las cámaras de TV en el marco de una reunión del partido fundado por ambos, Pueblo de la Libertad (PdL).

Durante la disputa, Berlusconi lanzó un ultimátum público a Fini. «Si querés hacer política, dejá la presidencia de la Cámara de Representantes», le dijo enfáticamente a Fini, indicándole con la mano la puerta de salida.

Fini se levantó molesto de su asiento y le espetó: «¿Y si no qué hacés, me echás?».

La inédita secuencia se dio luego de que Fini abriera el debate objetando: «No creo que sea alta traición decir que algunas cosas pueden hacerse mejor». Se refería a una serie de disputas que marcaron un cruce en el camino ideológico entre él, quien fue líder de la posfascista Alianza Nacional, y el propio Berlusconi. En los últimos años, mientras el primer ministro tomó una agenda decididamente de derecha en cuanto a derechos sociales y políticos, Fini se corrió a posiciones moderadas, llegando incluso a ser elogiado por algunos políticos del centroizquierdista Partido Democrático, que vive una eterna crisis. En la visión del ex neofascista, Berlusconi quedó preso de sus aliados de la Liga Norte, el poderoso partido regional que reivindica posturas abiertamente xenófobas.

El titular de la Cámara baja cuenta con unos 50 diputados aliados, sobre 630 integrantes del cuerpo. Si bien la estabilidad del Gobierno de Berlusconi no depende directamente de ellos, sí se vería impedido de realizar reformas constitucionales que requieren mayoría especial, por lo que analistas consideraban ayer que tal escenario podría llevar al premier a adelantar el fin del mandato, previsto para 2013.

Actitud pueril

En un tramo de su discurso, Fini consideró «pueril» la actitud de «quien quiere esconder el polvo debajo de la alfombra», en referencia a la pretendida uniformidad que reclama Berlusconi.

El ex líder de Alianza Nacional -el partido derechista nacido de la evolución del Movimiento Social Italiano (MSI)- fundó en 2009 el PdL junto a Berlusconi, que era presidente de su propio partido, Forza Italia, que quedó integrado a la nueva fuerza.

La tensión interna llevó, el martes pasado, a la creación de una corriente minoritaria en el PdL, una iniciativa que Berlusconi criticó duramente, sosteniendo que «las corrientes son las metástasis de los partidos».

El premier logró en dos días poner sendas veces en minoría a su rival interno: el martes fueron poco más de 50 los dirigentes del PdL que suscribieron la iniciativa de Fini, resumida por la prensa local con el eslogan «No me voy, pero no me callo». Ayer, a su vez, la dirección del PdL aprobó por amplia mayoría (172 a 11) un documento presentado por Berlusconi, en el que se afirmó que «las corrientes niegan la misma naturaleza» del partido oficialista.

La declaración estipula también que «una vez que una decisión es tomada por los órganos democráticos» del partido, «todos deben adecuarse» a ella, lo que abriría las puertas a la expulsión de Fini.

Una hipótesis que consideran actores tanto del oficialismo como de la oposición italianos es que Fini lance un partido de centro del estilo del Kadima israelí, que fue fundado en 2005 por un hombre histórico que provenía del derechista Likud, Ariel Sharon, y encabezó una nueva formación junto al histórico socialista Shimon Peres.

Agencias ANSA y EFE