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INGRID BECK: “Lo peor de la maternidad son los demás”
Ingrid Beck recibe a VIERNES en su casa de Colegiales, donde gran cantidad de libros, revistas y discos de adultos conviven con los infantiles, propiedad de sus dos pequeños hijos, quienes, mientras crecen, inspiran sus textos.

Ingrid Beck.: Es un desafío cada vez más grande. Nosotros fuimos vanguardia y salimos parodiando a Clarín porque combatíamos y combatimos un modo de hacer los medios. Después de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, esa discusión tomó estado bastante público, entonces también es un desafío cómo nos paramos nosotros frente a la caída de ese velo. Atacábamos la idea de periodismo independiente, neutral y objetivo que vendía Clarín y ahora eso está bastante claro. Entonces, la ironía no funciona igual, tenemos que darle una vuelta, hacer una búsqueda más profunda.
V.: ¿La pelea por la ley de medios les generó competencia directa en la prensa "seria"?
I.B.: Sí, Clarín nos desafía todo el tiempo, nos reta a doblar esfuerzos. Son tan burdas las operaciones que es muy complicado. La Nación está totalmente desatada también, por lo cual nos ofrece material. Tiempo Argentino es un diario hiperoficialista, con lo cual también opera desde sus tapas. No le llega ni a los talones a Clarín porque no logra instalar discursos. Este panorama de medios, esta discusión, esta guerra es un desafío para nosotros.
V.: ¿Cuál entiende que es o será el mayor logro de la ley de medios?
I.B.: Sería que haya diversidad y pluralidad de voces, pero no sé si se va a lograr eso, tengo mucha desconfianza. El 7 de diciembre muchos van a tener que desinvertir. Hay que ver cómo se produce esa desinversión. En lo más pequeño, que es darle voz a los más discriminados y marginales, eso tampoco está ocurriendo. Les pueden dar la licencia, pero si no les dan los equipos, eso no puede funcionar. Yo creo que está bueno que exista la ley porque, entonces, podemos pedir que se aplique; es mucho mejor que si no existiera, pero es muy tibio todavía.
V.: ¿Lo ve como un primer paso insuficiente?
I.B.: Sí. De hecho, en Barcelona estamos en una asociación de revistas donde proponemos una ley de fomento a revistas culturales e independientes porque nos parece que la intención de la ley es garantizar la pluralidad en el mercado de la televisión y la radio, pero en los medios gráficos no hay ninguna garantía de nada. Los medios chicos estamos siendo cada vez más expulsados, hay una pata que falta.
V.:¿Qué ocurre?
I.B.: Es como un cerco. El sistema de distribución está dominado por sectores que nos inventan facturas que no podemos pagar. Por otro lado, está el reclamo de los canillitas, absolutamente legítimo, que quieren que dos pesos del precio de tapa de cada revista vayan a parar a sus bolsillos. No tenemos espaldas para eso. Está en riesgo la supervivencia.
V.: ¿Qué opina de las acusaciones que dicen que Barcelona se volvió kirchnerista?
I.B.: Lo tomo como cuando nos dicen que somos antikirchneristas. Creo que estamos haciendo bien las cosas y nos acusan de todo. Somos consecuentes con lo que pensamos. Tenemos muchas críticas para hacerle a este Gobierno y muchas críticas para hacerle a la oposición, y eso es lo que hacemos. No me preocupa en absoluto. Ganamos y perdemos lectores, somos una revista política y son las reglas del juego. Me molesta la gente que nos acusa de kirchneristas o de antikirchneristas y no lee la revista.
V.: ¿Cambió algo el alejamiento de Pablo Marchetti (novio de Victoria Donda) de Barcelona?
I.B.: Dentro del funcionamiento de la revista no cambió nada; nosotros somos un equipo que seguimos funcionando como antes. Obviamente no es lo mismo porque era una persona importante en el grupo; no es lo mismo desde el punto de vista humano. Lo que pasa es que el último año fue medio insostenible su presencia en la revista, con lo cual, que él se haya ido descomprimió mucho; fue un alivio, nos permitió trabajar más tranquilos. Los últimos seis meses de 2011 fueron bastante pesados.
V.: ¿Cómo llegó a su último libro, "¡Auxilio, somos padres!"?
I.B.: "¡Auxilio, somos padres!" es el tercer libro sobre crianza. Los primeros dos son la "Guía inútil para madres primerizas" 1 y 2, escritos en coautoría con Paula Rodríguez. Para éste agarré al pediatra de mis hijos, Alejandro Fainboim, para que me acompañe en esta locura. El primer año de un hijo el pediatra es más importante que todo lo demás en el mundo. Yo lo llamaba con culpa, diciendo: "Ya sé que soy la peor". Y él siempre me contestaba lo mismo: "No, hay una peor, mi mamá. Este libro es catártico, entre otras cosas, es una colección de anécdotas de la relación entre padres, madres y pediatras. Lo que vamos a buscar todo el tiempo es que el pediatra nos diga que el pibe es normal. Las anécdotas que más me llamaron la atención son sobre padres muy preocupados sobre el tamaño del pene de los niños: uno que pide por mensaje de texto un urólogo de urgencia porque le parece que el pito del nene es muy chiquito y otro que estaba preocupado por si el tamaño es hereditario.
V.: Escribió "Guía inútil" 1 y 2, "Auxilio somos padres", ¿qué sigue?
I.B.: "Guía inútil para madres primerizas 3: cómo elegir escuela", que está en proceso.
V.: El hilo conductor de estos libros es la maternidad. ¿Qué es la maternidad para usted?
I.B.: Es una dimensión desconocida, una dimensión que se abrió completamente nueva en mi vida, que está buenísima, pero es recontra difícil y requiere mucha responsabilidad. Está buenísimo, pero es arduo.
V.: ¿En qué momentos siente los puntos negativos de la maternidad?
I.B.: Depende de cada madre. Mi inspiración primera vino del posparto, del momento ese donde no tenés la menor idea de qué hacer: desde cómo le doy la teta hasta por qué está llorando. Después del primer año la sensación es que pueden sobrevivir a todo. Lo peor de la maternidad son los demás. Yo no me quejo de mis hijos, sino de lo que ocurre alrededor, esto de que todo el mundo pueda opinar sobre vos y tus hijos, vaya a saber por qué. Esas voces son lo más difícil.
V.: ¿Cree que sigue vigente el mandato de mujer como madre y esposa sobre todas las cosas?
I.B.: No estoy tan segura; por ahí porque yo me muevo en un círculo que no es tan conservador. Sí me pasó, por ejemplo, que yo tuve dos varones y cuando terminé de parir al segundo ya me preguntaban: "¿Y la nena?". Y lo hacía gente cercana, profesional, de izquierda. A la madre profesional se la sigue mirando como "qué estás haciendo acá que no estás cuidando a tus hijos". El subtexto es ése, no te lo dicen directamente porque queda demasiado conservador. Hay algunos mandatos que siguen vigentes, pero se animan a decirlo menos.
@guadarivero
BIO
BUENOS AIRES, 1969.
Estudios: Escuela Nº 13, República Islámica de Irán (primaria); Normal 6 (secundaria) y Taller Escuela Agencia TEA (terciario).
Trabajo: Dirige la revista Barcelona y es columnista en Negrópolis, en Rock & Pop.
Está leyendo: "Inspector Diamond Gerace y el Edificio del Sol", de Javier Aguirre, y "Kryptonita", de Leonardo Oyola.
¿Noticias, Clarín o Tiempo Argentino?: Clarín y Tiempo Argentino ("leo, pero no prefiero").


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