22 de septiembre 2011 - 00:11

Inspectores y las bicicletas copan plaza cambiaria

Más que una guerra al dólar, ayer el Gobierno comenzó el ataque a los compradores de dólares, puntualmente en el mercado informal. «No tengo precios», respondían operadores en casas de cambio al ser consultados por cotizaciones sobre el denominado «blue» (dólar billete en mercado paralelo). Sucedía que estaban flanqueados por inspectores de la AFIP, y en algunos casos, la escolta incluía a efectivos de gendarmería. Trascendió al cierre que los operativos bélicos se focalizaron en cinco o seis casas de cambio, las más relevantes de la plaza local. La batalla tiene un final previsible. De alguna manera florecerán operadores que esquiven controles. Elevarán precio del «blue». La semana pasada ya habían desembarcado en casas de cambio inspectores del Banco Central para relevar operaciones que se cursaban.

Lo concreto es que el conjunto de medidas -bélicas y no bélicas- lanzadas están haciendo florecer diferentes bicicletas que dejan altas ganancias a grandes combatientes. Con el precio del dólar futuro subsidiado por el BCRA, ya hay quienes salen a aprovechar desarbitrajes. Compran a fin de mes en la plaza local (ROFEX) y simultáneamente venden a un precio realista en el cual el BCRA no llega: los NDF (futuros en Nueva York). La brecha entre ambas cotizaciones llegó a ser del 70% en la crisis de Lehman Brothers de 2008 cuando Martín Redrado también anestesiaba a futuro al tipo de cambio. Esa brecha es hoy del 15%, nada despreciable igual. El riesgo de la inversión pasa a ser únicamente el desdoblamiento del tipo de cambio en la Argentina. Otra bicisenda disponible en el microcentro pasa por vender hoy dólares, efectuar un plazo fijo y simultáneamente recomprar a futuro los dólares inicialmente vendidos. La ganancia pasa por la tasa de interés menos los costos de compra y venta en dólares. Se suman ya a las transitadas ciclovías del «contado con liqui» que desde hace un año vienen enriqueciendo a cerca de 200 especialistas en este emprendimiento. Por si fuera poco, para hacerse de divisas en esta batalla, organismos oficiales venden bonos en dólares y las utilizan para aumentar oferta en la plaza cambiaria. Pero hacen subir el riesgo-país indirectamente, generando más nerviosismo entre ahorristas. Aún no se vio otra arma oficial desplegada contra compradores de dólares en la gestión Redrado en plena crisis de hipotecas: el campamento de inspectores del BCRA en las mesas de grandes bancos para supervisar compradores de divisas. Lo concreto: un armisticio está aún lejos.

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