22 de julio 2010 - 00:00

Interna CTA, ring donde se mezclan los K con los anti-K

Hugo Yasky
Hugo Yasky
La CTA anunció, ayer, formalmente la convocatoria a elecciones para elegir nueva cúpula. Serán el 23 de setiembre, con un padrón de más de 1,3 millón de afiliados y alrededor de 5 mil mesas de votación en todo el país. Competirán, por la butaca mayor, el docente Hugo Yasky versus el estatal Pablo Miceli.

La disputa aporta un dato notorio: en la elección chocarán los «docentes» de la CTERA con los estatales de ATE. Fueron, esos dos sindicatos, la base que le dio peso, sustento y entidad a la central cuando se gestó a principios de los años 90. En este 2010, por primera vez competirán entre ellos.

Hubo, en los últimos días, esfuerzos de ambos sectores para que la elección no sea el prólogo de una fractura de la CTA. Se coincidió en un punto: por sus proclamas históricas sobre la libertad sindical, sería un pésimo antecedente que algunos de los dos grupos no acepte el resultado de las urnas.

Pero el duelo esconde otras batallas, algunas visibles, otras subterráneas, ninguna lineal.

  • La más relevante de las lecturas sobre la interna ceteísta refiere a la división entre filo-K y anti-K. A Yasky se lo reconoce como un dirigente que simpatiza, aun con matices, con la Casa Rosada, mientras que Miceli, postulante del sector que tiene a Víctor De Gennaro como padrino, figura abiertamente entre los opositores al Gobierno. Puede, en cierto punto, remozarse el dilema histórico respecto de la cercanía o no con proyectos encabezados por el peronismo en alguna de sus múltiples versiones. Pero hay atajos. El de más impacto es la decisión de Milagro Sala, jefa de la organización Tupac Amarú, de fuerte presencia en el norte del país y de abierta empatía con los Kirchner, que jugará con Miceli-De Gennaro. Sala dijo, días atrás, que la Tupac de Jujuy está con el grupo ATE, mientras que en el resto del país se alineará con Yasky. Es una abstracción: la Tupac acaba de incorporar 52 mil nuevos afiliados a la CTA de los cuales 49 mil se radicaron en Jujuy. En teoría, son futuros votantes del grupo anti-K.

  • Cerca de Yasky usan el expediente Sala para reflejar que el planteo pro K/anti-K no es riguroso y que sus rivales, en teoría enfrentados al Gobierno, «esconden» la pertenencia de la filokirchnerista Sala en sus listas. Hay otro caso curioso: la FTV de Luis DElía, claramente oficial, no aparece por ahora en ninguna de las mesas de los sectores en disputa. No lo hará, se descarta, en la que coordina De Gennaro, promotor en 2006 del desplazamiento del dirigente de la cúpula de la central. Sin embargo, aunque hubo conversaciones con Yasky, no existe ninguna vía de negociación. Entre íntimos, DElía reprocha esa actitud del docente y advierte que subestima el riesgo de perder la elección. «Si no hay un pedido del Gobierno para colaborar, la FTV no va a jugar. Y por ahora no hubo nada», dijo DElía ante un puñado de colaboradores.

  • Así como, en la superficie, se trata de un duelo entre los filo-K y los anti-K, segmentación que, como se vio más arriba, no es del todo lineal, subyace otra batalla: por un lado, los que ven a Martín Sabbatella como exponente de centroizquierda; y por el otro, los que prefieren a Pino Solanas en esa poltrona. Yasky forma parte del partido Nuevo Encuentro, armado por el moronense, mientras que De Gennaro, con partido propio en la provincia, ha sido aliado de Sabbatella en la provincia y socio de Fernando Pino Solanas en la Capital. Los coqueteos de Sabbatella con los Kirchner y los topetazos del cineasta contra el Gobierno reflejan una diferencia de criterio entre los bloques que se pelean en la CTA respecto, al menos, de sus relaciones fuera de la central de la calle Piedras. 

  • El último ítem está ligado a la cuestión, hipersensible, del modelo sindical. En las urnas chocarán dos criterios gremiales: uno, encarnado por el grupo de Miceli y De Gennaro, que propone una expansión, incluso belicosa, de la CTA como esquema alternativo a la CGT de Hugo Moyano; y el otro, que expresa Yasky, que sugiere un mecanismo de convivencia con la central de la calle Azopardo. A estos últimos, cierta relación con el camionero, le imputan incluso que avanzarán, en caso de ganar, hacia la fusión de la CTA con la CGT en una gran central obrera. Parece un desquicio, pero aparece en las imputaciones preelectorales que se escuchan en las trincheras de ATE.
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