La incertidumbre en torno al futuro del Ejecutivo luso, que se prolonga ya durante más de dos semanas, penalizó la subasta de deuda realizada ayer por el Tesoro. Los inversores exigieron una mayor rentabilidad a cambio de comprar sus bonos a doce meses, adjudicados finalmente a una tasa del 1,72%, lejos del 1,23% registrado en mayo; mientras que a cinco meses apenas subió unas milésimas, hasta el 1,04%. Pero lo peor fue que Portugal apenas logró vender la mitad de su objetivo para la emisión en las dos subastas. El Tesoro luso había fijado la meta en los 3.000 millones de euros, pero al final sólo consiguió colocar la mitad. Vale señalar que no habían pagado una tasa de interés tan alta para colocar bonos con vencimiento a un año en ninguna de las cuatro subastas a este mismo plazo realizadas a lo largo de 2013, y hay que remontarse hasta octubre de 2012 para encontrar una cifra superior (2,1%).
| Agencia Efe y Ámbito Financiero |


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