"Nadie salió deprimido de las negociaciones, sino que el diagnóstico de todas las partes implicadas es que, de verdad, hay una oportunidad de entendernos", resumió el canciller de Alemania, Frank-Walter Steinmeier.
Desde el martes pasado, EE.UU., Francia, Reino Unido, China, Rusia y Alemania han dialogado sin pausa en Viena con Irán, en la última ronda de un proceso negociador que arrancó hace un año y que tenía ayer su fecha de caducidad. "En los últimos días hemos hecho progresos sustanciales con nuevas ideas. Por eso hemos extendido las conversaciones por siete meses, con el objetivo de alcanzar un acuerdo político en cuatro meses", explicó el secretario de Estado norteamericano, John Kerry.
Al respecto, aseguró que sería "de tontos" abandonar ahora un diálogo que ya tuvo un resultado claro: "El mundo es más seguro que hace sólo un año". "Al día de hoy Irán frenó el progreso de su programa nuclear y dio marcha atrás por primera vez en una década", agregó. La ampliación de la negociación tendrá una primera evaluación dentro de cuatro meses, en marzo, cuando deberá estar listo un acuerdo político, cuya aplicación práctica se vaya concretando hasta junio. El jefe de la diplomacia norteamericana admitió, sin embargo, que la negociación continuará siendo "difícil" y advirtió que el plan correría peligro si la fase "política" se cierra sin avances.
Ninguno de los ministros aclaró la naturaleza de las "nuevas ideas" que se pusieron sobre la mesa en la última semana y que justifican ampliar el tiempo negociador. Hasta ahora, los principales escollos han sido el tipo y la cantidad de combustible nuclear que se permite producir a Irán y el ritmo al que se deberían levantar las sanciones internacionales que estrangulan desde hace años la economía iraní.
El ministro británico Philip Hammond explicó que durante esta nueva extensión de las negociaciones, Irán podrá acceder cada mes a unos u$s 700 millones de activos bloqueados, procedentes de la venta de su petróleo.
Por su parte, el presidente iraní, Hasan Rohani, aseguró que su país "continuará las negociaciones con determinación hasta alcanzar un acuerdo final". "Ya se completó una parte del camino", añadió Rohani, quien destacó que su país no renunciaría a sus "derechos" nucleares.
Aunque esta prórroga mantiene la posibilidad de negociar, también representa un fracaso respecto del objetivo de cerrar este dossier ayer.
El período iniciado ahora será políticamente delicado tanto para el presidente iraní como para su homólogo estadounidense, Barack Obama, quienes deberán enfrentarse, según la analista Kelsey Davenport, a "los duros, que tanto en Washington como en Teherán quieren sabotear el acuerdo". En el Congreso, varios de sus representantes son favorables a adoptar nuevas sanciones contra Irán. Y a partir de enero, la oposición republicana controlará las dos Cámaras, lo que complicará el margen de maniobra del presidente demócrata.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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