La crisis podría llevar a Italia de nuevo a una recesión y, en un escenario más catastrófico, generar una crisis semejante a la griega, que a Europa le resultaría casi imposible contener. Los bancos italianos se están ahogando bajo una pila de préstamos sin rendimiento y, para sumar otro elemento a la creciente sensación de inestabilidad, el primer ministro Matteo Renzi prometió renunciar si pierde un referendo en octubre sobre una reforma constitucional. Según encuestas recientes, Renzi no contará con el apoyo necesario en la votación. El índice del sector bancario italiano ha caído un 30 por ciento desde que el Reino Unido votó el 23 de junio por abandonar la UE, llevando sus pérdidas en lo que va del año a un 57 por ciento. El martes, el índice retrocedió otro 1,88 por ciento para cotizar cerca de mínimos de tres años. Roma negocia con Bruselas para idear un plan para recapitalizar sus bancos, incluido el Banca Monte dei Paschi di Siena, y espera usar fondos públicos con el fin de evitar enormes pérdidas potenciales para bonos bancarios y accionistas, muchos de ellos inversores minoristas.
| Agencia Reuters |


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