13 de junio 2012 - 00:00

Izquierda griega en su oxímoron: no ajustar y seguir en el euro

Alexis Tsipras, candidato del partido de izquierda radical Syriza, anunció también que nacionalizará la banca.
Alexis Tsipras, candidato del partido de izquierda radical Syriza, anunció también que nacionalizará la banca.
Atenas - Las elecciones del domingo se han planteado desde dentro y fuera de Grecia como un plebiscito sobre la continuidad del país en la eurozona, pese a que los dos partidos favoritos defienden la permanencia en la moneda única, aunque con claras diferencias.

Los conservadores de Nueva Democracia (ND) acusan a los izquierdistas de Syriza de que su intención de derogar el memorándum firmado con la Unión Europea (UE) -por el que Grecia recibirá hasta 130.000 millones de euros a cambio de mayores medidas de austeridad- llevará al país de vuelta al dracma.

En cambio, para Syriza, sustituir las medidas de austeridad por otras de crecimiento es la única manera de seguir en la eurozona, puesto que opinan que el memorándum es la vía «automática» hacia la quiebra del Estado y el abandono de la divisa común.

Las cuentas del Estado griego no están, desde luego, para muchos movimientos, a pesar de que la quita de deuda del pasado marzo la haya reducido de casi 370.000 millones a 280.000 (cantidad a la que falta sumar los préstamos que los socios europeos vayan entregando a Grecia).

Según los medios locales, la recaudación de impuestos se redujo un 20% en mayo, entre otras causas por la inestabilidad del país y la incertidumbre, y porque el Gobierno saliente de socialdemócratas y conservadores aprobó un aplazamiento en el pago de declaraciones de la renta anual.

Así, se han incrementado los temores de que el Estado pueda entrar en suspensión de pagos en las próximas semanas o meses, mientras la falta de liquidez ya comenzó a afectar al funcionamiento de hospitales y a la distribución de medicamentos.

En declaraciones al diario belga De Tijd, el ex primer ministro Lucas Papademos consideró que el nuevo Gobierno «tendrá poco margen de maniobra», una advertencia a la que se sumó la Comisión Europea (CE) en un reciente informe.

«Grecia debe poner en práctica las medidas descriptas en el memorándum firmado el 14 de marzo de 2012. La asistencia financiera integrada de la comunidad internacional continuará sólo si su implementación mejora», señala.

Según la CE, la economía griega se contraerá en 2012 por quinto año consecutivo en un 4,75%, aunque algunos analistas creen que la cifra se acercará más al 6,9% registrado el pasado año.

La recesión y la austeridad han provocado un incremento del desempleo hasta el 22%, el cierre de un tercio de los negocios de Atenas y la caída del poder adquisitivo de gran parte de los griegos hasta cerca de la mitad, mientras más de un cuarto de la población vive bajo el umbral de la pobreza.

Así es como Syriza jugó la carta de un cambio radical -propone poner fin a la austeridad, investigar la deuda contraída por anteriores Gobiernos y nacionalizar bancos y empresas claves- tratando de llevarse el voto del descontento, algo que muchas encuestas creen que logrará.

El problema es que estas medidas requerirán fondos que al día de hoy Grecia no tiene, a no ser que el país decrete una suspensión de pagos de la deuda y no de los salarios y pensiones, lo que probablemente lo enfrentaría con sus socios europeos (que poseen el 75% de la deuda griega).

«Creemos que Alemania no nos dejará caer, porque a nosotros nos seguirían España, Portugal e incluso Italia y eso provocaría la quiebra de la euro-zona, lo que no creo que interese a Alemania», dijo una fuente de Syriza, que añadió: «Ésa es nuestra estimación, y esperamos que sea la correcta».

«El programa de Syriza no es la salida de la UE o la eurozona, sino el único camino para salir de la crisis», dijo el líder de Syriza, Alexis Tsipras, el pasado día 6 en una reunión con representantes diplomáticos de los países del G-20, y definió a su partido como «la izquierda del siglo XXI, que busca un socialismo con democracia y libertad».

Andonis Samarás, líder de ND, criticó el «populismo» de Tsipras, acusándolo de que su «verdadera agenda» es sacar al país de la moneda común, lo que significaría la «muerte» para Grecia.

Pero la cuestión es que, en su campaña electoral, Samarás también se sumó a criticar el memorándum, a pesar de que en febrero envió una carta a los socios europeos comprometiéndose a cumplirlo.

Agencia EFE

Dejá tu comentario