Tokio - La reforma fiscal más significativa de Japón en años, que incluye un aumento del impuesto sobre las ventas, podría postergarse o diluirse como parte de una maniobra que sacudiría a los mercados financieros y debilitaría el respaldo para el primer ministro.
Shinzo Abe dice que decidirá en el otoño boreal si procede o no con la primera de las dos fases del plan tras haber medido la recuperación económica, en especial los datos del PBI programados para el 9 de septiembre. El gravamen se incrementaría a un 8% en abril de 2014 y a un 10% en 2015.
Agencia Reuters
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