Amán - Jordania no tiene la intención de renovar parte de los Anexos del Tratado de Paz de 1994 con Israel, que vencen el próximo año. Se trata de una decisión anunciada ayer por sorpresa por el rey Abdalá, quien espera restaurar la "soberanía completa" del reino sobre sus territorios.
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El anuncio despertó preocupación en Israel, ya que ese tratado es una piedra angular de la paz en Medio Oriente, junto con el que tiene con Egipto.
El primer ministro, Benjamín Netanyahu, dijo inmediatamente que Israel pretende iniciar "negociaciones con Jordania para verificar la posibilidad de extender los acuerdos existentes" que forman parte de un "tratado importante y precioso para ambos países".
El anuncio de Amán se refiere al alquiler (de 25 años) de dos zonas fronterizas agrícolas entre Jordania e Israel: la primera (Baqura, en árabe, Naharaym en hebreo) se encuentra al sur del lago Tiberíades, en el norte.
La segunda área -Al-Ghamr en árabe, Zofar en hebreo- se encuentra en el sur del desierto de Negev. Áreas cultivadas intensivamente por Israel y que ahora, si el acuerdo no se renueva, tendrán que regresar a Jordania.
Para algunos comentaristas, la historia no es más que el reflejo de las relaciones cada vez más tensas entre los dos países en los últimos tiempos.
"Nuestra prioridad es proteger nuestros intereses y hacer lo que sea necesario para Jordania y los jordanos", dijo Abdalá.
En las últimas semanas aumentó la presión pública sobre el rey para cancelar el acuerdo: 80 diputados firmaron una carta pidiéndole que no prosiga con la renovación.
El pasado viernes hubo en Amán una manifestación para que Jordania reclamara la plena soberanía sobre todos sus territorios: algunos de los manifestantes solicitaron no sólo que se cancelaran los anexos en cuestión, sino todo el tratado de paz con Israel.
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