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Juez ayudó a Bonafini a montar show en la Plaza
Pedido de detención que Martínez de Giorgi no concretó, indagatoria postergada y prohibición de salir del país. Es por la causa de Sueños Compartidos.
Tomada. Hebe de Bonafini convirtió la marcha de todos los jueves en la Plaza de Mayo en un acto de resistencia contra su arresto. Apoyo de Kicillof.
La primera orden del juez se firmó pasado el mediodía, cuando Martínez de Giorgi comprobó que Bonafini no se presentaría. Horas antes, la titular de Madres presentó una carta en la que anunció que no se presentaría y que desconocía la autoridad del juez para convocarla como imputada. El magistrado ordenó que personal femenino de la Policía la detuviera con asistencia de una ambulancia, ya que la mujer de 87 años tiene problemas de salud. En ese marco, autorizó un allanamiento a la sede de la Asociación que preside Bonafini. A esa altura ya se había congregado militantes en apoyo a la titular de Madres en la sede de la entidad que, en torno a las 3 de la tarde, debía partir para la tradicional marcha en la Plaza de Mayo que realizan cada jueves. Con un cordón humano que protegió al vehículo que trasladaba a las Madres y una maniobra sobre la vereda de la calle Hipólito Yrigoyen, eludieron el primer intento policial de detenerla. Ya en la Plaza, la dirigente leyó una carta ante mucha más concurrencia que aguardaba de un momento a otro que se concrete la anunciada medida. Sin embargo, esto no ocurrió. Desde Comodoro Py, la versión que circulaba era que Martínez de Giorgi había dispuesto la detención y que permanecería en esa situación hasta el día de hoy, cuando sería indagada, es decir que pasaría la noche presa. La fiscal Paloma Ochoa solicitó que esto no se lleve a cabo y que, en caso de producirse la aprehensión, se la indagara anoche para no retenerla. Tampoco se concretó.
Al regreso a la sede de la Asociación, Bonafini llevó a cabo una improvisada conferencia de prensa, en la que fue defendida por referentes sindicales y del kirchnerismo que culparon al Gobierno de Mauricio Macri de emprender una persecución a dirigentes políticos y sociales. No se relacionó el hecho al normal desenvolvimiento de una orden judicial de estas características que implica que a la segunda incomparencia a una indagatoria, el juez está habilitado para conducir al imputado por la fuerza pública. Hay antecedentes también en personas de edad avanzada, donde se dicta una restricción domiciliaria y no se utiliza a la Policía para efectuar la detención. El personaje político de Bonafini superó el marco de la propia causa, y desde la Justicia llegaron señales de descompresión sobre el final de la jornada que dieron la idea de que se postergaría su detención e indagatoria para cuando fuera oportuno. Hoy es posible que haya novedades.


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