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Juicio AMIA sigue sin encontrar juez
Conseguir magistrados para este proceso, que interesa en despachos encumbrados de la Justicia y del Gobierno, viene siendo una labor ardua ya que por el exempleo de los acusados (un juez, un abogado, dos fiscales, entre otros) las excusaciones -por amistad o rivalidad- han estado a la orden del día.
Ayer en la Casación Penal federal egeneraba comentarios agrios queGettas declinara de juzgar al exjuez Juan José Galeano, a los exfiscales Eamon Mullen y a José Barbaccia, el abogado y exjefe de la SIDE Hugo Anzorregui, entre otros acusados. El juez Gorini asumió la misión de lograr la integración de este tribunal como una cuestión personal y que es considerada urgente por la Corte Suprema de Justicia.
El debate decidirá si efectivamente existieron irregularidades en la investigación del expediente luego de que el Tribunal Oral Federal número 3 decidiera absolver a todos los acusados por considerar que el desempeño en las instancias inferiores habría estado signado por irregularidades.
Integrado el tribunal, el próximo desafío tendrá sede en la Corte, que es donde se debe definir si tiene validez la absolución que el exjuez Gabriel Cavallo dictó sobre los acusados, en especial Galeano. Si el máximo tribunal entiende que esa sentencia es nula será un giro jurisprudencial de alto riesgo especialmente para aquellos funcionarios que duermen tranquilos por el hecho de estar sobreseídos.
Eugenio Zaffaroni ya avisó que cuando el tema se trate optará por excusarse ya que fue uno de los "notables" que integró la comisión que realizó un relevamiento sobre la labor judicial en el expediente. Ese grupo también lo integró, como senadora, Cristina de Kirchner. Zaffaroni, que atraviesa enero como autoridad de feria en la Corte, ya emitió opinión por lo cual existen dificultades para un pronunciamiento en este expediente.
El juicio en los tribunales de Retiro juzgará a tres hombres que cuando les tocó la causa AMIA, en la década del 90, se transformaron en las estrellas de Comodoro Py, no sólo por el peso político del expediente sino también por la juventud que en ese entonces todos ellos ostentaban. Imposible imaginar en ese entonces que ese expediente sería su pase de salida del fuero más decisivo luego de que quedaran acorralados en la Magistratura.
A los pocos días de la renuncia de Galeano, en 2004, Néstor Kirchner le decía a los familiares de las victimas del atentado: "Yo sé quién es Galeano, Cristina me contó, en referencia a la comisión del Senado que en su momento se creó para monitorear el expediente.
Galeano finalmente se reinventó como abogado y mantiene una carrera de perfil bajo, Mullen también comenzó a dedicarse a los litigios (el año pasado fue abogado de la firma TBA en la causa por la tragedia ferroviaria de la estación Once) y Barbaccia se especializó en cuestiones de lavado de dinero, tópico que lo lleva al menos una vez por año a Londres para participar de coloquios internacionales.
Barbaccia sorprendió hace algunos meses cuando lo propuso como testigo para el juicio a Jorge Bergoglio, a quien conoce desde hace años y espera que declare en su favor. En un proceso en el cual se discute la calidad moral de los acusados -además de sus conocimientos técnicos- sería un golpe de efecto siempre y cuando el tribunal acepte una nueva incursión del ahora sumo pontifice en los tribunales de Retiro. La primera vez fue en una causa por crimenes de lesa humanidad pero ahí todavía era el arzobispo porteño.
Su investidura de jefe de Estado le permitiría declarar por escrito o, si le parece conveniente, por videoconferencia. Esta semana la Cámara Federal movió y envió al abogado Carlos Telleldín a juicio oral.


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