13 de septiembre 2012 - 00:00

Justo homenaje al Troilo compositor

Además de que se ejecutaran sus tangos propios, Pichuco revivió desde pantallas gigantes en la emotiva noche del Maipo.
Además de que se ejecutaran sus tangos propios, Pichuco revivió desde pantallas gigantes en la emotiva noche del Maipo.
«Troilo compositor en concierto». Actuación de Alberto Garralda, Ernesto Franco, Julio Pane, Víctor Lavallén, Walter Ríos, Daniel Binelli, Juan Carlos Caviello, Raúl Garello, Leopoldo Federico, Ernesto Baffa, Roberto Álvarez, Osvaldo Montes, Néstor Marconi y Pascual Mamone. (Teatro Maipo, 11 de setiembre; repite el 18/9).

En mayo de 1975, un par de meses después de la muerte de Aníbal Troilo, su viuda Zita le regaló uno de sus cuatro bandoneones a Raúl Garello. Todavía muy joven, éste que sería también uno de los grandes nombres en el instrumento y en el tango, conservó aquel valioso Doble A con cuidado, lo usó algunas veces y llegó a grabar con él. Y lo conservó por poco más de 30 años. En 2006, pensó que era «demasiado instrumento para un solo bandoneonista» -según sus propias palabras- y decidió donarlo a la Academia Nacional del Tango, donde se conserva desde entonces, se exhibe al público y se utiliza de vez en cuando para algún concierto.

Pero en los últimos meses, está ocurriendo una nueva historia con ese fueye ya legendario. Gabriel Soria, periodista, coleccionista tanguero y vicepresidente de la Academia, tuvo la idea de homenajear a Pichuco a través de un disco en el que se interpretaran algunas de sus composiciones, con ese bandoneón y por figuras consagradas, muchas de ellas muy longevas. Así se llegó a «Troilo compositor», un álbum con 14 piezas tocadas en solo por sendos bandoneonistas, que ahora está teniendo sus respectivas presentaciones en vivo.

La noche del Maipo fue una fiesta. En la platea, se codeaban funcionarios de cultura, músicos, bailarines, periodistas y un numeroso público particularmente entusiasmado frente a la idea. Sobre el escenario, el conductor Julio Lagos -seguramente pensado para mantener la continuidad, puesto que el recital fue transmitido directamente por la radio 2x4- fue dando lugar a cada uno de los maestros participantes, apenas interrumpidos a veces por algunos breves videos sobre la vida y con la voz de Pichuco y precedidos por Horacio Ferrer recitando su «Gordo triste».

Desfilaron así por un escenario en el que Troilo tocó con su orquesta en los años 60, Alberto Garralda, Ernesto Franco, Julio Pane, Víctor Lavallén, Walter Ríos, Daniel Binelli, Juan Carlos Caviello, Raúl Garello, Leopoldo Federico, Ernesto Baffa, Roberto Álvarez, Osvaldo «Marinero» Montes, Néstor Marconi y el nonagenario Pascual «Cholo» Mamone, ordenados según el orden cronológico de las composiciones elegidas. Hubo muestras de diversos estilos y momentos particularmente muy buenos: «Barrio de tango» por Lavallén, «María» por Binelli, «La última curda» por Marconi, «Pa que bailen los muchachos» por Pane y, sobre todo, el «Che bandoneón» que entregó Federico. Pero todo el concierto estuvo tan cargado de emoción, que no importó que alguno padeciera algún pifie o que los arreglos no tuvieran siempre la misma caladura.

El cierre, festivo, arrancó con un video de Troilo y su orquesta haciendo sonar «Quejas de bandoneón» para que luego se sumaran todos, en una especie de estudiantina tanguera, para compartir el recordado solo de Pichuco.

Dejá tu comentario