31 de diciembre 2009 - 00:00

Juventud divino tesoro

En tiempos de balances, Lionel Messi y Juan Martín Del Potro han sido los dos mejores deportistas de nuestro país en 2009. El crack de Barcelona fue considerado por la FIFA como el mejor jugador del mundo, siendo el primer argentino en conseguir ese logro. Del Potro ganó el US Open ante Federer. A los 22 y 21 años, respectivamente, ambos tienen el futuro en sus manos.

Juventud divino tesoro
El mundo estaba con la paranoia cibernética del Y2K, aquella profecía que planteaba que el Mundo iría a colapsar exactamente cuando el siglo XX pasara a mejor vida, afortunadamente, quedó en la nada. Lionel Messi ya había dejado atrás la etapa de infantiles en el club Grandoli, al sur de la ciudad de Rosario, y hacía diferencias con los de su categoría en las divisiones menores de Newells. Al mismo tiempo, en Tandil, en el club Independiente, donde ya se destacaba como una promesa hecha y derecha Juan Mónaco, entre los más pequeños del club, había uno que sobresalía por encima de todos, no sólo por su altura considerable a pesar de la temprana edad (11 años) sino por pegarle a la pelota con una fuerza fuera de lo común para los de su generación. Bajo la atenta mirada de Marcelo Gómez, «el Negro» para todos, Juan Martín Del Potro comenzaba a hacer pie con la raqueta en la mano.

Todo esto parece un relato prehistórico, pero esto ocurrió, detalle más detalle menos así, hace una década atrás, ninguno de los dos, ni Messi, ni Del Potro, tenían como objetivo, en la previa a la adolescencia, transformarse en lo que se han convertido en este ya consumado 2009: los dos mejores deportistas nacidos en nuestro país.

Hasta hace un tiempo, algún detractor 100% argento, intentaba minimizar la figura de Leo justificando que jugaba en su nivel más alto en Barcelona, como si eso le quitará méritos. Hoy, no logramos descubrir cual de las dos es consecuencia de la otra: si Barcelona es considerado el mejor equipo del mundo por la presencia del crack con la camiseta número 10 o si Messi llegó a ser considerado unánime e indiscutiblemente por todos como el mejor futbolista del planeta por estar bajo la disciplina de Josep Guardiola. En definitiva, durante el 2009, FIFA, la revistas francesas France Football y Onze, el diario El País de Uruguay y el periódico deportivo Marca de España los consideraron el mejor futbolista del año, sólo para nombrar a algunos de los más de veinte premios por la misma condición que cosechó en el año. Si a ellos le sumamos que con la camiseta de Barcelona fue campeón en todos!!! los torneos que disputó, no le quedará otra alternativa al planeta fútbol que rendirse a los pies de Messi.

Nada le opaca a Leo los seis títulos en el club, pero sin dudas que sus rendimientos con la celeste y blanca no han sido similares, pero tampoco Diego Maradona le ha armado a su alrededor la estructura y el funcionamiento necesarios para que sea el verdadero as de espadas del equipo. Le cargaron la camiseta 10, se siente examinado por la lupa de entendidos e ignorantes en cada pelota que toca en la Selección y por encima de todo le duele hasta que pongan bajo juicio su condición de argentino, sin embargo, el carácter de Lionel, típico canceriano, ya le ha marcado al 2010 como un año donde tiene el escenario ideal para cerrarle la boca a los que todavía se animan a discutirlo.

Por el lado de Juan Martín Del Potro, su temporada tampoco admite discusión. El tandilense potenció su candidatura para ser número uno del mundo cuando ganó el título en el US Open, su primer torneo de Grand Slam, nada más y nada menos que ante el suizo Roger Federer, con una actuación que sorprendió al mundo del tenis y que dejó una postal para la historia: el argentino en el piso, con sus brazos y piernas abiertas, lágrimas en los ojos, en el court central de Flushing Meadows, ante los ojos de todo el planeta. En total, fueron tres los títulos que Del Potro logró este año, en el que cumplió el objetivo de revalidar lo que había hecho en 2008. Comenzó con el ATP de Auckland, derrotando en la final al estadounidense Sam Querrey, para luego repetir el título en el ATP de Washington, al vencer en la final al local Andy Roddick en tres sets.

En el cierre del año se quedó corto. Luchó con sus reservas y alcanzó la final del Masters de Londres, torneo en el que volvió a vencer a Federer, para caer en la final ante el ruso Nikolay Davydenko y verse plenamente superado por el cansancio de la temporada. Lo había entregado todo. Desde enero fue sumando triunfos ante Nadal (en tres oportunidades), Federer, al escocés Murray y al resto, lo dejó a sus espaldas en el ranking de la ATP. La gran incógnita de semejante temporada se desprende desde la Copa Davis: ¿Qué hubiese sido de la Argentina si Nalbandian no sufría un parate de seis meses con el nivel que mostró Del Potro? El 2010 quizás entregue esta respuesta.

La comparación es difícil de establecer, por eso han compartido el escalón más alto del podio, pero tienen un item en común: tanto Messi como Del Potro determinaran, hasta donde llegarán con sus carreras. Han ganado lo que se han propuesto durante el 2009 y han llevado hasta lo más alto del mástil la bandera argentina. Que a nadie le quepa dudas, que pocos, sienten la camiseta como ellos dos. Disfrutemoslos.