22 de enero 2009 - 00:00

Kirchner dicta la hora del perdón para evitar fugas

Néstor Kirchner absolvió ayer al chubutense Mario Das Neves de sus rebeldías recientes: lo recibió en la quinta de Olivos junto a Daniel Scioli.
Néstor Kirchner absolvió ayer al chubutense Mario Das Neves de sus rebeldías recientes: lo recibió en la quinta de Olivos junto a Daniel Scioli.
La hora del perdón, aunque demorada, finalmente llegó. Recelado y hasta víctima de un operativo para perforarle la provincia mediante la captura K de dirigentes de Chubut, Mario Das Neves volvió ayer a transitar en plenitud por el planeta Kirchner.
La ceremonia, charla reservada previa, se produjo ayer en la quinta de Olivos: el gobernador chubutense, que figura en la lista larga de pre-presidenciales del PJ y hace tiempo desliza críticas a los Kirchner, se ganó ayer un abrazo, promesas y una amnistía del ex presidente.
Compartió, en la quinta presidencial, ronda con otro que aparece en las grillas 2011 como un potencial anotado: Daniel Scioli. Inesperado para ambos, Kirchner los juntó y, no sólo eso, los retrató en una foto que podría, algún día, ser anticipatoria.
Primero con Das Neves y luego con Scioli, Kirchner dedicó ayer su tarde de Olivos
-donde hace semanas hay un desfile incesante de alcaldes- a recibir a gobernadores y planificar los movimientos de 2009: el reparto de obras como factor clave de la disputa electoral de octubre.
Al final los reunió y los hizo posar. Entre otros, esa foto tiene un destinatario en Santa Fe: Carlos Lole Reutemann. Una forma de avisar que, si juega al gran elector, el patagónico tiene, o simula tener, un menú de opciones para bendecir a un heredero.
Las cumbres -que se planearon separadas y luego alumbraron una tripartita- estaban destinadas al secretismo pero, por indicación de Kirchner, luego fueron difundidas.
En las charlas, el ex presidente hizo una referencia que explica por qué, más allá de los sinsabores que le produjo en el último tiempo Das Neves, lo indulta y lo vuelve a acoger en la carpa del kirchnerismo. «El peronismo tiene que estar unido para ganar la elección» dijo.
Definiciones
Ese planteo acarrea otras definiciones:
c Se apoyará, sin generar vías paralelas, en los gobernadores para enfrentar las legislativas de octubre. Esa premisa alcanzará a todos los gobernadores del PJ y sólo se incumplirá en el caso de los Rodríguez Saá, de abierta postura anti-K, aunque hasta ahora el kirchnerismo no ha logrado, pese a los esfuerzos de Juan Carlos «Chueco» Mazzón, montar un dispositivo en San Luis para siquiera incomodar al clan Rodríguez Saá. Se extenderá, además, a los radicales K -Zamora y Saiz- y se replicará en Misiones con Maurice Closs. Fuera del mapeo quedan Santa Fe y Corrientes mientras que está en veremos cómo se encarará la elección en Catamarca donde el diálogo con Eduardo Brizuela del Moral es trabajoso y oscilante.
c El esquema de no alimentar colectoras ni aventuras transversales en las provincias tiene, como contraprestación para Kirchner, que pedirá incidir en el diseño de las listas de legisladores nacionales. En definitiva, argumenta, en esas boletas irán los diputados y senadores que conformarán el Congreso que acompañará los dos últimos años de Gobierno de su esposa. La excepción, en ese caso, puede ser Buenos Aires: desde 2005 en adelante, Kirchner armó de punta a punta las listas de legisladores nacionales de la provincia. En definitiva, como dice Felipe Solá -en parte para incomodar a su ex amigo Alberto Balestrini- el patagónico es «el jefe del peronismo de Buenos Aires».
Urgencias
Además, Kirchner, que iniciará una ronda de reuniones con gobernadores, precisó los alcances del megaplan de obras por 71 millones de pesos anunciado en diciembre por Cristina de Kirchner, y les pidió a los gobernadores que coordinen con los intendentes.
Para alimentar el doble comando, Das Neves y Scioli plantearon sus propias demandas: el chubutense alertó sobre la cuestión económica y fiscal de su provincia ante la caída del precio del petróleo que repercute en las regalías que
recibe su administración.
Scioli, por su lado, retomó el tema que concentra por estas horas su atención casi absoluta: la sequía y el impacto que la misma tiene sobre la economía de la provincia. No por el impacto fiscal directo
-el inmobiliario rural, en rigor, sólo aporta 600 millones a los 55 mil millones del Presupuesto- sino por cómo deteriora la economía real.
A los dos, Kirchner los despidió con promesas de asistencia. Como siempre.

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