27 de enero 2010 - 00:00

Kirchner, inquieto por cisma en el PJ

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
La primera reacción fue la intriga. Luego, la subestimación. Al final, la inquietud. La cumbre de diputados del PJ bonaerense, anteayer en Pinamar, plagada de críticas hacia el Gobierno nacional, alertó a la Casa Rosada en medio de la crisis del caso Redrado.

De arranque, se trató de reconstruir el relato del encuentro para determinar si, como informó este diario, hubo objeciones serias sobre la conducción de Néstor Kirchner y, sobre todo, se consideró que una eventual candidatura del ex presidente sería riesgosa para el PJ.

Además del contenido de la conversación que encabezó el presidente de la Cámara de Diputados, Horacio González, y que contó con el aporte de más de 20 legisladores, en Gobierno preocupó el movimiento en sí mismo que se enlaza con otras acciones de disidencia.

La explicación es sencilla: los diputados, más allá de sus vínculos con intendentes, tienen un menor nivel de dependencia de la Casa Rosada o de Daniel Scioli que los jefes comunales, en general, presos de los aportes extras, las obras o el simple envío de fondos coparticipables.

Tienen, por eso, una autonomía de la que, a simple vista, carecen los alcaldes con necesidades territoriales, lo que explica, por otro lado, la dificultad de Sergio Massa para arrastrar a otros intendentes en sus cruzadas.

El otro factor es que la cumbre del lunes en Pinamar reunió a referentes de sectores dispares cuyos vínculos se extienden, en la superficie o subrepticiamente, a todos los jefes del peronismo de la provincia, formen parte del dispositivo K o estén enfrente.

En la mesa que armó González había algunos kirchneristas tibios, abiertos duhaldistas, laderos de Felipe Solá, sciolistas y hasta enlaces con Francisco de Narváez, además de referentes territoriales de toda la provincia y ligados al grueso de los armados de intendentes.

Ayer, en Gobierno y en el PJ que comanda Alberto Balestrini se hacía la lectura de que ese cisma es, en realidad, una jugada de un puñado de diputados, pero que no representa a todos los que participaron del almuerzo. Igual, Balestrini ardió cuando leyó las repercusiones.

De hecho, fue motivo de debate en la reunión del Consejo del PJ que se reunió ayer en el Banco Provincia para tratar el tema Pinamar y acordar que allí, donde se elige intendente en unas semanas, el peronismo llevará una lista propia. Un mensaje para Blas Altieri: si quiere ser el candidato oficial, tendrá que «someterse» al PJ.

Aunque la matriz del grupo Pinamar se remite al Congreso del PJ, cuando se propuso a González como presidente en lugar de José María Díaz Bancalari, el episodio Redrado, la sucesión de errores y la tendencia, cada vez más intensa de los Kirchner a generar conflicto fueron un factor adicional de motivación.

La ecuación, lineal, sugiere que cada error del Gobierno entorpece más cualquier intento de continuidad de los Kirchner, pero que, a su vez, ese fenómeno no es detectado por el propio matrimonio.

«Ya seguimos, ciegos, a Kirchner el 28 de junio; no vamos a repetir el error en 2011», fue uno de los comentarios que sonó en la mesa del lunes y que desató la intriga, la minimización y la posterior inquietud de los armadores K que ya comenzaron a diseñar el operativo para desactivar ese motín.

Quizá sea tarde.

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