17 de junio 2009 - 00:00

Kirchner, jefe de una cita fantasma

Luis Barrionuevo
Luis Barrionuevo
Al pie, 45 firmas, entre ellas la de Néstor Kirchner y las de siete gobernadores, «certifican» la existencia de la sigilosa reunión del Consejo del PJ que se realizó, según las actas remitidas a la Justicia, el 5 de junio entre las 9.30 y las 11, en la quinta de Olivos.

Lo llamativo, además del eficiente secretismo que rodeó la cumbre, es que -según una denuncia que aterrizará en Comodoro Py- ese día y a esa hora, el ex presidente y varios firmantes, como José Luis Gioja, no se encontraban en Capital. Gozan de un don divino: la ubicuidad.

Ese encuentro fantasma tuvo un objetivo puntual: intervenir el PJ de Catamarca y designar interventor al diputado Gerónimo Vargas Aignasse, para quitarle el manejo del partido a Luis Barrionuevo y excluirlo, por esa vía, de la grilla de candidatos.

Ese capítulo espera resolución de la Cámara Nacional Electoral que, a principios de junio, falló a favor de Barrionuevo al reconocerle el derecho a ser el portador exclusivo de los símbolos partidarios. Luego llegaron la cumbre invisible y la intervención.

Barrionuevo se presentará hoy en Comodoro Py para denunciar penalmente a Kirchner por los delitos de presunta «falsedad ideológica y falsificación de documento público» a partir de la supuesta inexistencia de la reunión del consejo partidario invocado ante la Justicia.

No será lo único: elevará un pedido para que la custodia de la quinta presidencial aporte el registro de visitas que ese día, y en la hora de la hipotética cumbre, ingresaron a Olivos y, además, que se solicite por escrito a los gobernadores firmantes que informen dónde estaban.

Barrionuevo sostuvo ayer que el acta está firmada con distintas tintas y lapiceras, lo que, a su juicio, indica que presuntamente «la reunión no existió», sino que «se armó el acta y luego se envió a los consejeros para que la firmen».

Anoche, desde el PJ, se remitió la polémica a la Justicia. En paralelo, un senador, un gobernador y dos dirigentes admitieron, en extrema reserva, que no participaron del encuentro a pesar de que sus nombres figuran como firmantes y asistentes.

El recurso último, explorado por voceros partidarios, es que «se trata de una cuestión del PJ y, como tal, debe resolverse en el ámbito del partido».

Barrionuevo no lo cree así y, además de esperar un fallo favorable de la Cámara Electoral -para que lo habilite a ser candidato a diputado-, se presentará en la Justicia Federal con una denuncia personalizada contra Kirchner. Tarde o temprano, ésta terminará en el juzgado de María Servini de Cubría.

En el interregno, Kirchner apostará al paso del tiempo: a que las presentaciones de Barrionuevo no le alcancen para revertir lo que, para el patagónico es prioritario: que el sindicalista no pueda competir el 28 de junio y, por tal motivo, no vuelva a ocupar una banca en el Congreso.

A Barrionuevo también le preocupa. Se mueve como que no ocurrirá y, además, pronostica el fin del modelo K. «El 28 de junio a las 20 -le dijo ayer a este diario-, comenzará a dejar de ser titular del PJ y presidente virtual del país. Y con Cristina harán las valijas: no sé si a El Calafate o a Venezuela».

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