29 de septiembre 2009 - 00:38

Kraft aceptó anoche estudiar una propuesta de Trabajo

La alimentaria Kraft Foods retomó lentamente ayer su actividad en la planta de General Pacheco, luego de más de un mes de paro y con fuerte presencia policial. Afuera, se reclamaba por los despedidos.
La alimentaria Kraft Foods retomó lentamente ayer su actividad en la planta de General Pacheco, luego de más de un mes de paro y con fuerte presencia policial. Afuera, se reclamaba por los despedidos.
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, anunció anoche que la empresa Kraft, ex Terrabusi, revisará los 86 despidos y las 36 suspensiones de trabajadores, y que dará una respuesta el próximo jueves, tras una reunión que duró más de cinco horas. En esta revisión están incluidos los integrantes de la comisión interna, que previamente había rechazado una propuesta de acuerdo al que habían llegado el Gobierno nacional, el de la provincia de Buenos Aires, el sindicato de los trabajadores de alimentos y la compañía. Éste comprometía a la ex Terrabusi a «revisar» el despido de 86 operarios y la suspensión de otras 32 personas, incluyendo la posibilidad de considerar eventuales pagos de indemnizaciones o volver a incorporar a algunos de éstos a la empresa. Sin embargo, Kraft se reservaba el derecho de mantener el despido de al menos 5 delegados de la comisión interna, a los que tendría filmados y documentados en supuestos actos de sabotaje y violencia dentro de la planta de General Pacheco. Como la posición de los gremialistas de la planta era la de obligar a la compañía a incorporar a todos los trabajadores sin distinción, rechazaron el acuerdo y reafirmaban anoche que mantendrían las posiciones de lucha.

Esta fue anoche la conclusión de la reunión cumbre que en la sede del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires mantuvieron el dueño de casa, Oscar Cuartango, el titular de la cartera laboral a nivel nacional, Carlos Tomada, su viceministra y su jefe de Gabinete, Noemí Rial y Norberto Ciarabino, el titular del gremio a nivel nacional, Rodolfo Daer, y los delegados de la comisión interna. El encuentro comenzó a las 16.30 y hacia las 21.00 se conoció la posición pétrea de estos últimos, amenazando con volver a las medidas de fuerza para esta misma jornada. De todas maneras, las partes se comprometieron a volver a encontrarse el próximo jueves, también en La Plata.

Kraft también acordó ayer ante Tomada y Cuartango liquidar en tiempo y forma todos los salarios, mantener los tres turnos de trabajo y no despedir ni suspender a más personal, al menos por un año. La compañía también prometió que para el jueves aportaría la documentación que ya tiene la Justicia para justificar el despido sin causa de al menos cinco operarios que además son integrantes de la comisión interna. Aclararon los representantes de la empresa que otros cinco trabajadores que también cuentan con la representación gremial ya están en condiciones de retomar sus puestos en la fábrica de General Pacheco.

En la Justicia

Sobre la situación de estos cinco empleados despedidos, cuyas imágenes publicó ayer este diario, se trata de un tema que está en la Justicia, y que se resolverá allí si corresponde o no abonarles aguinaldo a estos trabajadores. La empresa mencionó además que podría incorporar más empleados y puso a disposición de ambos ministerios las filmaciones y fotografías que documentarían las acusaciones contra los despedidos «con causa».

En medio de las negociaciones, para los funcionarios oficiales cayó como un balde de agua fría la novedad sobre la nueva suspensión de 36 empleados de la compañía que habían participado de la toma de la planta de General Pacheco. Inmediatamente la compañía aclaró que se trata de suspensiones, no de despidos, y que no estaba en los planes que estos operarios dejen de pertenecer permanentemente a la empresa.

Los hechos de la jornada de ayer fueron los siguientes:  

  • Temprano a la mañana, a las 5.30, los delegados despedidos y los grupos de izquierda que los apoyan tuvieron una primera derrota: no lograron convencer a los empleados de la fábrica que no ingresen a la planta en su reapertura y que se plieguen a una huelga general. Tanto en el primer turno (7 de la mañana) como en el segundo (14 horas), unos 300 operarios ingresaron en la planta de General Pacheco, custodiados por unos 20 policías armados, una docena de efectivos montados a caballo, al menos tres camionetas y dos carros de asalto. Los empleados recibieron ya dentro de la planta la novedad de que no se les descontarían los días no trabajados y que, hasta el miércoles, la fábrica trabajaría a ritmo lento hasta tanto se evalúen los daños de los 37 días de toma y el estado de la maquinaria. Según Kraft, varios equipos de la línea de producción no están aún en condiciones de volver a trabajar, ya que habrían sufrido sabotajes de los operarios despedidos durante la toma.

    Los cesanteados y los militantes de izquierda que los apoyaban habían resuelto en asamblea en la puerta de la planta que primero iban a intentar convencer a los empleados de no entrar en el establecimiento y comenzar una huelga total en la ex Terrabusi. Como esto no funcionó, y mientras se esperaba el inicio del segundo turno (el de las 14 horas), se determinó que se cortaría nuevamente la Panamericana a la altura del kilómetro 35. Desde las 8 de la mañana, y hasta las 12 del mediodía, esa ruta se mantuvo bloqueada, generando unos 10 kilómetros de embotellamiento, bajo la custodia de la Gendarmería.  

  • A las 11.00, la dirección de Kraft recibió un llamado desde Miami. Era el gobernador Daniel Scioli, que desde esa ciudad (participa de un seminario organizado por el Miami Herald) solicitaba, con cierto tono de enojo, que la empresa mostrara mejor predisposición para el diálogo y la negociación, e invitaba a los responsables de la compañía a las 16.00 a una reunión en La Plata. La respuesta incomodó al gobernador: Kraft anunció que estaba dispuesta a mostrar «plena disposición al diálogo convocado por las autoridades competentes, en el que puedan participar las partes legitimadas para intervenir». En otras palabras, los 152 despedidos, especialmente los 60 de la comisión interna, no tenían a esa hora para Kraft legitimización. La empresa considera que la situación de estos empleados, acusados de sabotaje, privación de la libertad y hechos de violencia, se debe resolver en la Justicia y no en la mesa de negociaciones laborales. Scioli se comunicó personalmente con el director de Asuntos Corporativos y Gubernamentales Cono Sur de Kraft, Pedro López Matheu. El gobernador le pidió «colaboración y predisposición» y «preservar las fuentes de trabajo». La empresa le dejó en claro que las fuentes de trabajo se preservarían, pero tomando otros empleados para los puestos de los 50 despedidos acusados de sabotaje.  

  • A mitad del día también apareció el titular del Sindicato de la Alimentación, Rodolfo Daer, invitado a la reunión de La Plata y quien demostró no tener ninguna influencia sobre la comisión interna de Kraft. Igual opinó que «la empresa tiene que terminar con las actitudes rígidas y reincorporar a los trabajadores despedidos». «Venimos con la expectativa de que nuestros compañeros sean reincorporados», dijo Daer antes de entrar en el encuentro.


  • Scioli confirmó también ayer, tal como lo había anticipado este diario, que la Embajada de Estados Unidos se comunicó con las autoridades de la provincia y de la Nación para conocer la situación de la empresa de capitales de ese país. Fue incluso una de las primeras actividades de la flamante embajadora Vilma Socorro Martínez, que aún no pudo encontrarse con Cristina Fernández de Kirchner, pero que entre el jueves y el viernes de la semana pasada se comunicó con al menos cinco funcionarios de la Nación y la provincia.
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