8 de abril 2014 - 00:00

L. López: “Que el mundo empiece a prestar atención”

Leopoldo López envió una carta desde prisión al diario El País de España en la que sostuvo que su arresto “vale la pena” si está “contribuyendo en alguna medida al despertar de los venezolanos”. Desde Ramo Verde, en la periferia de Caracas, donde está recluido desde el 18 de febrero, recordó además una pancarta en las protestas en la que se leía “nos han quitado tanto que nos quitaron hasta el miedo”, por lo que hizo un llamado a todo el pueblo a movilizarse en contra del “verdugo”. La Fiscalía venezolana formalizó la semana pasada la acusación contra López por delitos de instigación pública, daños a la propiedad e incendio. A continuación, los principales fragmentos del texto:

Leopoldo Santiago, mi hijo de un año de edad, dio sus primeros pasos en la cárcel militar de Ramo Verde; el contexto hizo que el que comúnmente sería uno de los momentos más felices para un padre fuera para mí uno de los más duros; un momento para reflexionar, para cuestionarme y, al final..., confirmar lo acertado del camino que he tomado, el camino de la lucha por el futuro de mis hijos, de la niñez y juventud venezolana, de un pueblo asfixiado y humillado que merece libertad, que merece justicia y la oportunidad de progresar.

Cuando tomé la decisión de hacer frente a las falsas acusaciones en mi contra, sabía perfectamente lo que me esperaba; era consciente de que sería otra víctima de una justicia injusta, de un proceso infame, como lo han sido tantos presos políticos que ha cobrado este régimen; que tendría que dejar a mi familia, confiando en que su fortaleza y amor por nuestro país los mantendría en pie; sabía que pasaría en aislamiento y soledad, un tiempo sólo definido por el deseo de cambio del pueblo venezolano. Yo lo decidí así y no me arrepiento.

Tengo muy claro que mi presencia en Ramo Verde no es consecuencia de lo sucedido el 12-F, sino el resultado de una larga persecución por parte de la sinrazón, de un régimen intolerante, represivo y corrupto. Desde enero de 2013, el presidente Maduro me amenazó con meterme en prisión y fue muy reiterativo en ello durante todo el año. También es importante recordar que (...)Chávez me inhabilitó para participar en las elecciones de 2008 para la Alcaldía Mayor, con un 70% de aprobación; y en 2012 la Corte Interamericana de Derechos Humanos sentenció a mi favor.

Mi estancia aquí y lo sucedido en la fiscalía no son más que el claro reflejo de que estábamos en lo correcto, de que era necesaria esa chispa que encendiera en los venezolanos ese deseo tan latente de lograr un cambio social y político. Que mi encarcelamiento esté contribuyendo en alguna medida al despertar de los venezolanos, vale la pena. Que, por fin, el mundo comience a prestar atención a lo que sucede en Venezuela, que nuestros hermanos más allá de las fronteras se sumen a nuestro llamado (...).

Tras más de 30 días de aislamiento, alejado de la población carcelaria, mi mente y mi espíritu se mantienen fuertes. Se me quedó grabada la frase de una pancarta que leí el 12-F: "Nos han quitado tanto, que nos quitaron hasta el miedo". A pesar de la incertidumbre que representa estar en manos de un verdugo que tiene preso a todo el pueblo venezolano, que ha expropiado el futuro de los jóvenes y pisado su presente, no tengo miedo..., tengo la compañía de mi inocencia y la certeza de haber hecho lo correcto (...).

Debemos demostrar que ya no estamos dispuestos a seguir bajo un modelo fracasado y corrupto; ni a creer en un falso intento por establecer la paz a punta de plomo. La escasez, la inflación, la crisis hospitalaria, la inseguridad, la falta de libertad (...) nos afectan a todos por igual.

Nuestra lucha es la lucha de todos los venezolanos, una lucha para que los padres puedan ver a sus hijos dar sus primeros pasos en una Venezuela libre, segura y en paz. Han pasado ya 15 años; no podemos esperar más, Venezuela necesita un cambio. Fuerza y fe.

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