Nadie está conforme con las decisiones de la Comisión Normalizadora, y un grupo de clubes de Primera amenaza con parar el fútbol, enojados porque les descontaron 30% de lo acordado. El Gobierno informó que Fútbol para Todos finaliza a fin de año.
Cabezas visibles. Armando Pérez y el abogado Javier Medín son los que informan las decisiones de la Comisión Normalizadora, pero los dirigentes creen que el que manda en realidad es Fernando Marín.
La crisis de AFA cada día se profundiza más, y las decisiones polémicas de la Comisión Normalizadora, en lugar de solucionar los problemas, crea otros nuevos. Lo cierto es que todos los dirigentes de los clubes están descontentos con el curso de los acontecimientos, y mientras un grupo de clubes de Primera amenaza con parar el fútbol, la B Nacional pide por nota a la Inspección General de Justicia (IGJ) una asamblea general para que se fije la fecha de las elecciones antes de fin de año. Lo que más les preocupa a los dirigentes es la influencia que tiene en la Comisión el Gobierno nacional por medio de Fernando Marín, que casi tiene su oficina en la calle Viamonte, y de Fernando Niembro, que dicen que es el cerebro en las sombras de decisiones como la de contratar a Edgardo Bauza como técnico de la Selección.
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El papelón que se hizo con el casting para elegir los técnicos de los juveniles y la elección de Claudio Úbeda como responsable de la Sub 20 sin que haya presentado ningún proyecto (cuando otros 42 respetables entrenadores lo habían hecho) agravaron las cosas y es un secreto a voces que esas decisiones no las tomaron Armando Pérez ni su Comisión sino Fernando Marín, que tuvo a Úbeda como capitán del Racing campeón de 2001 y a Miguel Ángel Micó (elegido a los 70 años para dirigir la Sub 17) como encargado de las divisiones juveniles de Blanquiceleste SA.
Los dirigentes de los clubes grandes le achacan a la Comisión que no haya buscado otra forma de financiación que no sean los derechos de TV, que estarán en manos del Gobierno sólo hasta fin de año, como se confirmó ayer en la Casa Rosada por parte del secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, y que no tengan reuniones para poner en funcionamiento la trillada Superliga. Pérez está en Europa intentando reformular el contrato con Adidas por la vestimenta de la Selección, que en este momento está atrasado en relación con todas las selecciones de la zona, y no sería raro que se acerque a Zúrich para hablar con el suizo Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quien fue el que lo puso en el cargo.
Los clubes del Ascenso cobraron el total de lo pactado gracias a la huelga de dos semanas que hizo la B Nacional y de una semana de las demás categorías, pero eso perjudicó los bolsillos de los clubes de Primera en forma sensible, ya que recibieron un 30% menos de lo que tenían acordado, ya que "para vestir un santo se desvistió a otro" y se hizo un "fondo compensatorio para el Ascenso". El único dinero que administran es el de la televisión, y el Gobierno presiona para que se apruebe la posibilidad de que los clubes se conviertan en sociedades anónimas, cosa que no tiene plafón entre las instituciones y por ejemplo en Racing se hizo una encuesta en la que el 93% rechazó esa posibilidad.
En ese panorama, y a dos meses del final de Fútbol para Todos, no hay ni siquiera pliegos para hacer la famosa licitación internacional para otorgar "en forma transparente" los derechos de televisión a la empresa privada que gane. Se sabe que Turner quiere quedarse con ellos y ofreció en forma extraoficial tres mil millones de pesos anuales, que Torneos y el Grupo Clarín, sabiendo que no pueden competir con esa oferta, se quieren asociar a los norteamericanos para no quedarse afuera del negocio. Pero oficialmente no hay nada, sólo la decisión del Gobierno de no seguir con Fútbol para Todos en 2017 y ya ni siquiera se habla de la promesa presidencial de que "el fútbol debe ser gratuito y abierto hasta 2019". Es más, fuentes cercanas al Gobierno dicen que "es un negocio entre privados, donde nosotros no nos podemos meter".
Así las cosas, Angelici pide que se disuelva la B Nacional, los de la B Nacional solicitan elecciones ya y los de Primera están incubando una medida de fuerza para apurar la famosa "normalización", y todos, hasta sus más conspicuos detractores, extrañan el manejo "sui generis" que hacía Julio Grondona.
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