9 de noviembre 2009 - 00:16

La AFIP investiga evasión en los caballos pura sangre

• Indagan subdeclaración de valores en exportaciones

Ricardo Echegaray
Ricardo Echegaray
La AFIP vuelve a poner la mirada sobre un sector que promete escándalo por el nivel de evasión que registra: los caballos pura sangre. Principalmente centrado en la exportación de caballos de polo, pero también en la tenencia y mantenimiento de estos animales, se calcula en la AFIP que se dejan de pagar impuestos por más de u$s 3 millones al año.

Según pudo saber este diario de las fiscalizaciones que tiene en proceso el organismo que encabeza Ricardo Echegaray, hay dos tipos de investigaciones paralelas para dos fenómenos distintos que comprometen la evasión del Impuesto a las Ganancias, bienes personales y retenciones.

En el primer caso, las situaciones detectadas muestran diferencias entre lo que se declara y lo que se posee. Este grupo está integrado por más de una decena de polistas y grandes establecimientos de cría. En algunos casos no se declara la tenencia de caballos, pero se pagan studs, seguros para el animal y el traslado para competencias de alto rendimiento.

En el otro extremo están la misma cantidad de personas o empresas, que no declaró ventas de caballos al exterior, principalmente a Estados Unidos, algunos países europeos y árabes.

Un caballo de polo bien cotizado puede costar u$s 100.000 y se lo puede entregar después de los 5 años. Antes de eso, los animales requieren muchos cuidados, y mantenerlos y trasladarlos demanda mucho dinero.

En cuanto a las exportaciones de caballos, la AFIP detectó operaciones por debajo de los u$s 500, en una evidente subfacturación. En otros casos, los valores eran un poco más altos, pero se realizaban triangulaciones a través de las cuales en el destino final del caballo, el precio se quintuplicaba.

Denuncias

La Aduana ya había encarado denuncias por contrabando de caballos (así está tipificado el delito en el Código Aduanero) hace dos años. En una de las más resonantes había estado vinculada una de las populares «trillizas de oro».

Según explicaron desde la AFIP, en las operaciones de triangulación suele estar involucrado tanto el establecimiento que provee los caballos como quien los transporta. Sucede que para poder engañar al fisco, es imprescindible, primero, adulterar los comprobantes de pago desde iniciada la operación, aseguran.

Para detectar esta evasión, es importante la colaboración de los organismos recaudadores del resto del mundo.

En países como Estados Unidos o Inglaterra, dos de los principales compradores de caballos argentinos, quien compra declara los verdaderos importes de las operaciones porque en la mayoría de los casos justifican así la salida de los capitales de sus cuentas.

Como el mercado de los caballos pura sangre es muy concentrado, los principales operadores del sector ya están al tanto del problema que se les aproxima.

En los últimos años, la Aduana agudizó los controles en estas operaciones y los vendedores comenzaron a blanquear sus exportaciones. Se aplicaron más altos valores de referencia para exportar (entre u$s 5.000 y u$s 15.000 depende del animal), y aún así, casi la mitad de lo que se exporta está por debajo de esos valores.

El año pasado se exportaron caballos de polo y de carrera por casi u$s 33 millones. Este año, no se esperan grandes saltos ya que la crisis internacional afectó considerablemente el mercado, pero como los valores de referencia ponen un piso a las declaraciones, el monto no variaría demasiado.

Dejá tu comentario