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La angustia se adueñó de Río y de París
Bernardo, uno de los primeros en llegar a la estación, indicó que su hermano y su cuñada habían tomado el vuelo. «Llamé más temprano a Air France y me dijeron que no tenían ninguna información. Es por eso que decidí venir», afirmó en estado de shock.
«La prensa sabe más que nosotros», se quejó, por su parte, Luiz Carlos Sampaio, un joven que se negaba a ser llevado por los agentes de la Policía Aeronáutica a la sala especial para familiares.
En el aeropuerto parisino de Roissy, los parientes fueron aislados y separados de los periodistas por la Policía. Poco antes los allegados se habían encontrado en la terminal 2D junto a los pasajeros que partían, a menudo muy felices, e ignorando en la mayoría de los casos la desaparición del Airbus 330. En el interior de la terminal, en los tableros, el vuelo AF447 entre Río de Janeiro y París Charles de Gaulle aparecía como «atrasado».
Los altavoces del aeropuerto repetían a intervalos regulares en portugués, inglés y francés: «Pedimos a todas las personas que esperan a los pasajeros del vuelo AF447 que se presenten en el despacho de llegada en el terminal 2E».
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, llegó poco después de hasta la célula de crisis instalada en el terminal aérea para reunirse con los familiares. En el lugar, se reunió con el ministro de Transporte, Jean-Louis Borloo, y el canciller Bernard Kouchner.
Agencias DPA, EFE y AFP


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