2 de junio 2009 - 00:00

La angustia se adueñó de Río y de París

Río de Janeiro y París - Entre lágrimas, decenas de familiares de 216 pasajeros y 12 tripulantes del avión de Air France llegaron ayer a los puestos de atención instalados por la aerolínea en Brasil y Francia en búsqueda de noticias o de alguna esperanza.

Según el experto brasileño en catástrofes Moacir Duarte, el hecho de que la aeronave esté desaparecida agrava el sufrimiento de los parientes: «No hay certezas, no hay informaciones que dar. Lo único que sabemos es que los que se embarcaron en ese avión ya no están aquí».

La gran demanda de información provocó el colapso de la central telefónica montada por Air France para atender a los familiares de los pasajeros del vuelo AF447, que había partido el domingo a la noche desde Río de Janeiro. «Nuestra central de atención al público está muy congestionada», reconoció la directora general de Air France en Brasil, Isabelle Birem.

Psicólogos

En Río de Janeiro, todos los familiares y amigos fueron dirigidos a una sala dispuesta en el aeropuerto, donde recibieron la atención de un equipo de psicólogos preparados para este tipo de tragedias.

En su mayoría, los que acudieron a esas instalaciones sólo buscaban confirmar si sus familiares y amigos habían llegado a embarcarse en el avión. «Es una tragedia», lamentaba un joven, quien se identificó como primo del comisario de abordo Lucas Gagliano, de 23 años.

Bernardo, uno de los primeros en llegar a la estación, indicó que su hermano y su cuñada habían tomado el vuelo. «Llamé más temprano a Air France y me dijeron que no tenían ninguna información. Es por eso que decidí venir», afirmó en estado de shock.

«La prensa sabe más que nosotros», se quejó, por su parte, Luiz Carlos Sampaio, un joven que se negaba a ser llevado por los agentes de la Policía Aeronáutica a la sala especial para familiares.

En el aeropuerto parisino de Roissy, los parientes fueron aislados y separados de los periodistas por la Policía. Poco antes los allegados se habían encontrado en la terminal 2D junto a los pasajeros que partían, a menudo muy felices, e ignorando en la mayoría de los casos la desaparición del Airbus 330. En el interior de la terminal, en los tableros, el vuelo AF447 entre Río de Janeiro y París Charles de Gaulle aparecía como «atrasado».

Los altavoces del aeropuerto repetían a intervalos regulares en portugués, inglés y francés: «Pedimos a todas las personas que esperan a los pasajeros del vuelo AF447 que se presenten en el despacho de llegada en el terminal 2E».

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, llegó poco después de hasta la célula de crisis instalada en el terminal aérea para reunirse con los familiares. En el lugar, se reunió con el ministro de Transporte, Jean-Louis Borloo, y el canciller Bernard Kouchner.

Agencias DPA, EFE y AFP

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