10 de mayo 2010 - 00:00

La Argentina recomendó “reprogramar deuda”

Todos los países que integran el FMI votaron a favor del plan de salvataje para Grecia. La Argentina se sumó, pero lo hizo con duros reparos a la forma en que se implementa la transacción. En una carta enviada al directorio del organismo, enfatiza la necesidad de que el país avance hacia «una reprogramación de deuda voluntaria» e incluso llega a sugerir, sumándose a la posición brasileña, la necesidad de que Grecia abandone la zona del euro.

«Nuestra propia experiencia demuestra que los programas de salvataje que no tienen en cuenta la sustentabilidad de los niveles de deuda y el crecimiento económico, dejándolo librado al futuro acceso a los mercados voluntarios, están destinados a tener una corta vida», sostiene el escrito que presentó Pablo Pereira, el representante argentino en el organismo. «Tenemos cierto margen para decir que no podemos votar una receta», concluyó.

El ministro Amado Boudou siguió las discusiones del FMI y las de la eurozona desde Buenos Aires durante el fin de semana. La preocupación en el Ministerio de Economía no es menor, ya que este salvataje coincide con el cierre de la primera etapa del canje de deuda y con la intención de salir a buscar financiamiento por u$s 1.000 millones.

En diálogo con este diario, Boudou señaló: «Dimos nuestro voto positivo para el paquete de ayuda porque Grecia lo acepta, pero la verdad es que creemos que está muy mal diseñado, es un desastre. Me hace acordar -agregó- al paquete de salvataje que el Fondo armó para la Argentina en 2001, meses antes de la caída del Gobierno de Fernando de la Rúa».

Una de las mayores críticas que se hacen del lado argentino es que el programa de ajuste del FMI generará una fuerte caída del PBI de Grecia en los próximos dos años, lo que reducirá la capacidad de pago en vez de aumentarla. A la larga, volverá insostenible el peso de la deuda.

«Nuestra crítica es doble. Por un lado, por el efecto que este programa causará en la población griega, pero al mismo tiempo porque no vemos que pueda generar una salida sustentable para Grecia», indicó Boudou, y agregó: «Estamos a favor del financiamiento, pero no del ajuste».

Según la postura argentina, el megasalvataje destinado a Grecia terminará salvando a los bancos, que tienen grandes posiciones de bonos de ese país y serán los primeros en salir a desarmar posiciones. Esto alejaría la posibilidad de una reestructuración racional y quedaría el FMI como acreedor privilegiado. Para Boudou, «tenemos cierto margen para decir que no podemos votar una receta que sufrimos en carne propia y que hundió a la Argentina en su peor crisis».