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La capitanía está en buenas manos
Santiago Phelan y Martín Mackey, en los Estados Unidos con Los Pumas.
Se viene el primer Rugby Championship y Los Pumas ya están trabajando duro en Estados Unidos buscando su mejor nivel físico. Entre los que más disfrutan el enorme esfuerzo en busca de esa optimización del cuerpo está el nuevo capitán, un reconocido fanático del entrenamiento y poseedor, además, de una gran cabeza para el rugby.
No era difícil presuponer que el capitán sería Fernández Lobbe. De hecho, en el suplemento Al Rugby de la semana pasada se anticipaba -en la nota de Juan Martín Hernández- que sería el tercera línea el encargado de liderar este nuevo proceso. Si bien no era el único candidato -y muchas razones de las positivas podían inclinar la balanza para que quien tuviera la capitanía fuese el segunda línea Patricio Albacete-, el entrenador Santiago Phelan finalmente optó por el menor de tres hermanos que vistieron la camiseta celeste y blanca.
Y Fernández Lobbe no decepcionará. Hermano menor de Ignacio (Puma entre 1996 y 2007) y de Nicolás (jugó para el seleccionado nacional de seven, equipo que condujo hasta su reciente renuncia al cargo), «Corcho» no jugó para ningún seleccionado juvenil. Razones por las que no estuvo no hay concretas, pero eso abrió el apetito en él para trascender. Desde su primera convocatoria al seleccionado de seven -jugó 11 torneos entre 2004 y el Mundial de 2005- se vio que no tardaría en trascender.
Debutó en el seleccionado de quince ese mismo 2004, cuando en Chile jugó contra Uruguay y Venezuela. Debió esperar a la gira Europea de 2005 para jugar en el mejor equipo argentino. Nunca más abandonó ese grupo de elite.
Una vez que coronó sus estudios de ingeniería con el título, emigró al rugby profesional con el Sale Sharks de Inglaterra en 2006, donde su juego creció al punto que fue un jugador clave en la Medalla de Bronce en el Mundial 2007. Su nivel en ese torneo fue altísimo y en los siguientes cuatro años fue siempre un bastión del buen juego en un equipo que no siempre jugaba bien al rugby. Reemplazó a Felipe Contepomi cuando el capitán de ese proceso estuvo lesionado y llegó al Mundial 2011, ya entonces jugando en el Toulon francés, listo para demostrar que estaba entre los mejores del mundo en su puesto.
No pudo ser. Ligamentos cruzados rotos forzaron su salida del equipo, pero no del plantel. Los Pumas resignaron llamar un reemplazante en pos de mantenerlo en Nueva Zelanda. Su aporte dentro de la cancha era tan valioso como lo que le terminó dando al equipo afuera. «Corcho» se quedó con el equipo, ayudando en todo lo que pudiera ayudar para que Argentina fuera exitosa.
Los antecedentes lo avalan. Su nivel de juego -ya recuperado de la lesión- lo confirman, y el respeto de sus compañeros y rivales lo hace capitán. Un buen líder para lo que viene.


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