Periodista: ¿Qué saldo le dejó su experiencia con el ABT?
Marianela Núñez: Fue un sueño cumplido. Venía recibiendo invitaciones desde hacía tiempo y no había forma de poder meterlas en mi agenda. Hicimos una gira por Estados Unidos con el Royal Ballet que terminaba en Nueva York, y mi director me propuso arreglar entre ambas compañías para que se pudiera dar. Además era la "Cenicienta" de Ashton, que es una obra de nuestro repertorio, y tanto ahí como en el resto de la gira por Estados Unidos no podía creer la respuesta y el cariño de la gente, las críticas, fue una experiencia maravillosa.
P.: ¿Percibió diferencias entre el público en Gran Bretaña y en Estados Unidos?
M.N.: Uno va viajando y siente las diferencias: algunos aplauden más alto, en algunos ballets unos se ríen, otros no, es interesante sentirlo. En Londres me siento en casa: es mi familia más que mi compañía, y también lo es el público; ellos me vieron de chica, y yo salgo al escenario y sé que están ahí para mí, los siento cálidos y son míos. Al llegar a Estados Unidos también me sentí en casa. Hacía mucho que no bailaba allá, y sin embargo llegué y sabían todo; creo que tiene que ver con la venta de los DVD, los programas con transmisiones en vivo, las redes sociales, las funciones en cines, y uno se crea un público.
P.: Días atrás usted brindó, invitada por las Naciones Unidas, una charla para estudiantes y maestros. ¿Qué preocupaciones o intereses pudo identificar?
M.N.: Abrirse, charlar con las nuevas generaciones le da a la gente seguridad y calidez: todos seres humanos y a todos nos cuesta, todos tenemos sueños y los podemos alcanzar si trabajamos. Les contaba que hay momentos en la carrera en los que uno quiere ir para un lado y su carrera lo está llevando para otro, y es posible revertir eso.
P.: En su caso ¿cuáles fueron esos momentos?
M.N.: Yo llegué muy joven a Londres, con una formación increíble gracias a maestros extraordinarios que tuve acá, técnicamente preparada, algo que llamaba la atención por mi edad y en comparación con chicas más grandes. Siempre me veían con esa técnica, con un físico más fuerte, y mi carrera iba para el lado de las variaciones más difíciles, el virtuosismo, pero yo sabía que tenía una parte dramática y que podía hacer papeles más líricos y necesitaba la oportunidad de demostrarlo. De a poco se me fueron dando las chances, las tomé, y me fui refinando y yendo más para ese lado. Ahora estoy feliz porque tengo el repertorio completo, algo que no todos los bailarines tienen la oportunidad de hacer.
P.: ¿Esa facilidad técnica se puede atribuir al trabajo o a condiciones innatas?
M.N.: Hay condiciones físicas con las que uno nace. Yo tengo un cuerpo fuerte y al mismo tiempo bastante elasticidad, lo cual ayuda a lo técnico pero también a la resistencia de toda una temporada. Pero viene también con la disciplina, con los maestros: todo eso se trabaja. Hay gente que no nace con ciertos talentos naturales pero trabajando los consigue. Por supuesto que si está la combinación de los dos, no hay techo. Aquí tenemos buenos maestros.
P.: ¿Se siente más inglesa que argentina?
M.N.: Hace 18 años que vivo en Londres, me fui a los 15 de acá. Estaba en plena adolescencia, me formaron y educaron a base de ellos. Pero siempre hay algo de latino que sale cuando tiene que salir y viene bien. Es una mezcla linda. Las costumbres, el orden y la manera son inglesas.
P.: ¿Va al teatro o a conciertos cuando no tiene funciones?
M.N.: Sí, además la oferta allá es muchísima, y también estando en New York, donde fui a ver "An american in Paris", con coreografía de Christopher Weeldon, uno de los coreógrafos de nuestra compañía, y la protagonista estuvo en el Royal Ballet. En Londres siempre hay algo nuevo para ver, y por eso la amo. También cuando uno no tiene ganas de hacer nada uno se siente cómodo. Es como New York en Europa: es una ciudad que no para pero se siente la tradición. Amo mi teatro, mi camarín, y a las 3 semanas de estar fuera de Londres ya extraño muchísimo.
P.: ¿Cómo surgió la idea de esta gira nacional?
M.N.: El año pasado hice una función en San Martín y quedé feliz con la respuesta del público, la organización de la Municipalidad, mi primera maestra de Ballet, Adriana Stork, me llenó el alma y me dieron ganas de hacerlo anualmente, y también surgió la idea de continuarlo en una gira nacional. Este año abarca San Martín, Bahía Blanca, Rosario, Posadas y Santiago del Estero. Bailo con Alejandro Parente, con quien tenemos una química hermosa, y en algunos puntos se suman otros bailarines a los que admiro muchísimo y que forman parte de la tradición del ballet acá en Argentina: Karina Olmedo, Edgardo Trabalón, Luana Brunetti, Cecilia Figaredo. Me hace feliz que me acompañen en este proyecto, y el llegar a la gente que no puede llegar a Buenos Aires. Es un país grande pero hay teatros hermosos y escuelas de ballet en todos lados. Si todo sale bien más adelante llevaremos cosas que no se hayan visto.
P.: ¿Cómo se prepara para su regreso al Colón?
M.N.: Apenas Maximiliano Guerra asumió me invitó para esta gala. Hace mucho que no voy al Teatro, a bailar o a tomar clases, estoy ilusionada, y también a encontrarme con Maxi, al que hace mucho que no veo. Espero poder en algún momento hacer un ballet completo aquí; me han llegado invitaciones que nunca coinciden en mi calendario, sería un sueño poder concretarlo, y lo de agosto es un primer paso.
| Entrevista de Margarita Pollini |


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