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La cebada sigue ganando
Los cultivos de trigo y cebada debieron superar un año atípico con lluvias que se produjeron en agosto último sobre la mayoría de las zonas destinadas a la cebada, con suelos muy anegados y saturados que produjeron enfermedades desde el principio del cultivo y que se extendieron a lo largo de todo el período, luego vino una campaña cálida, húmeda y despúes lluvias en el período de floración, lo que determinó enfermedades en distintas zonas, como el norte de Buenos Aires, el sur de Santa Fe, el Litoral y una relación de temperatura e irradiación muy desfavorable, según definió Daniel Miralles, profesor asociado de la cátedra de cerialicultura de la Universidad de Buenos Aires e investigador del Conicet, durante una presentación hecha en el IX Simposio Nacional del Cereales, organizado por Syngenta en Mar del Plata.
"Esto produjo bajo número de granos y también tuvimos peso hectolitrito muy bajo en relación con los niveles esperados para la campaña, al ubicarse por debajo de lo esperado. Pero la campaña fue climáticamente mala. Por eso esta experiencia la debemos tomar en cuenta para armar nuevas estrategias y prever cómo será la próxima campaña", apuntó el especialista al dialogar con el suplemento Ámbito del Campo.
Si bien el ciclo anterior fue definido como catastrófico por los resultados finales de la campaña, para este nuevo tramo en el caso de la cebada los productores deberán tener muy en cuenta las perspectivas climáticas.
Además, a medida que se pierde la presencia de la fina aparecen otro tipo de malezas que se combaten justamente con la rotación.
La Argentina tiene el 2% de la producción mundial de trigo, mientras que a principios del siglo XX era el primer exportador mundial, con un total de 9 millones de hectáreas.
Cambios
En cebada el país se ubica en el puesto número 27, la producción mundial es de 147 millones de toneladas, así Argentina cuenta con una participación mundial del 1%.
En los últimos años hubo cambios en trigo y cebada en la Argentina, si se revisan los datos del Ministerio de Agricultura se visualiza que hubo fluctuaciones importantes si se tiene en cuenta que en la Argentina se llegó a sembrar entre 7 y 7,5 millones de toneladas y de esto no hace demasiado tiempo y en los últimos 40 años se cubrió un promedio de 5 a 5,5 millones de hectáreas.
En cambio, la cebada siguió un camino distinto porque mantuvo una estabilización muy importante hasta 2000 con una cobertura que se ubico, por entonces, en unas 300 mil hectáreas y luego tuvo un crecimiento muy importante, hasta alcanzar en la última campaña una cobertura de 1,5 millón de hectáreas.
El trigo en los últimos años perdió un promedio de más 200 mil hectáreas, entre intervenciones de mercado y otros factores que marcaron una clara reducción de la superficie destinada a este cultivo, para caer a algo más de 3 millones de hectáreas, y comenzar una lenta recuperación que para la campaña 2013/14 se estima en un 10% más. Mientras, en los últimos años vimos un incremento en promedio de 190 mil hectáreas anuales para la cebada. "Éstas son las tasas de cambio que tuvimos en la Argentina en los últimos años", apunta Miralles.
Las estadísticas muestran que desde 1969 hasta la actualidad se veía una ganancia de 240 mil toneladas anuales de trigo, para llegar como tope a los 16 millones de toneladas, en tanto la producción de cebada aparece estabilizada. Pero si se analizan los últimos seis años se puede apreciar una caída en la fluctuación de trigo y un importante incremento en la producción de cebada.
Conclusión: en la Argentina se pierden 350 mil toneladas de trigo por año, mientras que en cebada se observa una ganancia de 637 mil toneladas.
En materia de rendimientos también se produjeron cambios, (la trayectoria del trigo en la Argentina es mucho más amplia que en cebada), principalmente en la cebada cervecera y forrajera. En cebada, el objetivo siempre ha sido tratar de mantener el calibre de los granos para conservar un proceso de malteo lo más uniforme posible. En el caso del trigo la meta fue sostener un rendimiento creciente con una calidad aceptable, pero esos objetivos cambiaron en los últimos años.
"Si uno observa una serie de rendimiento, a nivel nacional, en trigo y cebada se encontrará una tendencia con valores para cebada de 55 kilos por hectárea por año, mientras que en trigo los rindes se ubican en 36 kilos por hectárea por año, digamos que es la media a nivel nacional. Esto cambió, si uno tiene en cuenta los datos en los años 90, respecto de los actuales", resumió Miralles.

