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La CGT oficialista, más lejos de CFK
El Consejo Directivo de esa CGT debatió ayer tres horas y media. En la sede del sindicato de taxistas hubo catarsis, quejas amargas contra el Ejecutivo y hasta algún pase de factura, aunque los reclamos estuvieron centralizados en los funcionarios.
En líneas generales hubo coincidencia en un diagnóstico lapidario: pareció cosechar mayor reacción del Gobierno Hugo Moyano con su paro del 10 de abril que los sindicalistas que en teoría gozan de la simpatía de Cristina de Kirchner. Los dirigentes de la CGT oficialista acordaron que mantendrán una jornada de reflexión a puertas cerradas el 8 de mayo en instalaciones de los taxistas para delinear una nueva estrategia para sostener su pliego de demandas.
Caló y un técnico se explayaron sobre una alegada crisis de financiamiento de las obras sociales. Lo hicieron en ausencia de José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), especialista en el rubro, pero de viaje fuera del país. El metalúrgico hizo foco en la Resolución 601 de la Superintendencia de Salud (SSS), que dio a conocer ayer este diario, y que le brinda a ese organismo público la facultad de resolver las prestadoras que las obras sociales deberían contratar, así como poder de veto sobre los acuerdos vigentes.
Espantados, los presentes repitieron a coro que el organismo que preside Liliana Korenfeld se había tomado atribuciones que avanzaban de manera inaceptable sobre el manejo sindical de las obras sociales. Hubo consenso para que la CGT realizara una presentación formal ante la SSS para impugnar la resolución. Algunos gremialistas le dieron más dramatismo al manifestar sus sospechas de que el organismo intentaría direccionar las contrataciones de prestadores hacia empresarios aliados o amigos.
Si hasta el dueño de casa, Viviani, por lo general uno de los más componedores con el Gobierno y quien se jacta de mantener un diálogo privilegiado con Cristina de Kirchner y varios de sus colaboradores, tuvo ayer las frases más amargas de la tarde. El jefe de los taxistas no sólo se quejó de la falta de reacción del Ejecutivo, sino que llegó a hablar de destrato por parte de los funcionarios. "No nos dan respuestas y encima tampoco nos brindan contención", bufó el exaliado de Hugo Moyano.


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