24 de mayo 2016 - 11:40

La CGT usa pelea con el PJ para esquivar el paro

• BARRIONUEVO CONFIRMÓ QUE NO IRÁN A LA HUELGA.
• REANUDAN ESTA SEMANA NEGOCIACIONES POR LA REUNIFICACIÓN DE AGOSTO.

Luis Barrionuevo, José Luis Gioja y Héctor Daer
Luis Barrionuevo, José Luis Gioja y Héctor Daer
La CGT agitó una controversia con el peronismo como argumento para eludir un paro nacional frente al veto a la ley antidespidos. Desde varios sectores de la central obrera mayoritaria rechazaron la posibilidad de convocar a una medida de fuerza en sintonía con el titular del partido, José Luis Gioja, como tampoco a pedido de las dos versiones de la CTA. De este modo, los dirigentes tradicionales se cubrieron de las críticas por la falta de respuesta al veto presidencial que ya habían acordado en negociaciones con el Gobierno por más fondos para sus obras sociales, como reveló ayer este diario.

El portavoz ayer fue Luis Barrionuevo, líder de la fracción "Azul y Blanca" de la CGT. "Nadie habló de paro. Tampoco nos cabe la manija del PJ residual perdedor que quiere venir a colarse a apoyar al movimiento obrero", sostuvo el dirigente gastronómico en alusión al ofrecimiento de Gioja de respaldar una eventual huelga nacional. En los gremios del transporte, claves para garantizar la contundencia de una medida de fuerza, avalaron el argumento y añadieron que el foco del sector está puesto en la reunificación pautada para agosto.

La aclaración relacionada con el proceso de unidad apunta a despejar de ruidos internos un sendero que todavía es incierto y que, sin embargo, tiene como pasos previos confirmados un Comité Central Confederal para el 3 de junio y un Congreso normalizador el 22 de agosto, en el que se prevé definir una nueva conducción única para el sello más codiciado del sindicalismo argentino. Los dirigentes involucrados en ese trámite creen que forzar una huelga pondría a la CGT en la vereda de enfrente del Gobierno y generaría deserciones en la pautada fusión.

"La verdad que lo de Gioja me da mucha indignación porque él plantea el apoyo" a una posible medida de fuerza, y sin embargo "cuando le hicimos paros a Cristina (de Kirchner) por esto y mucho más, ellos estaban durmiendo", respondió por radio Barrionuevo. Y reafirmó: "Bajo ningún punto de vista nosotros aceptamos este apoyo que ellos quieren aprovechar en esta coyuntura de crisis para poder colarse atrás del movimiento obrero".

El gastronómico recordó que parte del peronismo también se sumó el 29 de abril pasado a la convocatoria de las tres CGT y de las dos CTA a un acto frente al Monumento al Trabajo, en donde los oradores (uno por cada central, excepto Barrionuevo) cuestionaron la política económica del Gobierno y la falta de una política de contención al empleo. El dirigente chicaneó al "kirchnerismo residual" e invitó a sus representantes que "sigan al exvicepresidente Amado Boudou, que era quien los conducía".

Con esos argumentos la CGT espera librarse de parte de la presión (interna y externa) para responder con una medida de fuerza al veto presidencial, que representó además el segundo revés público de Mauricio Macri a sus planteos directos luego de haber incumplido con la promesa de introducir reformas de fondo en el Impuesto a las Ganancias desde este año. Nada de eso, sin embargo, logró todavía empañar la promesa vigente de los funcionarios de desembolsar $ 2.700 millones extra en las obras sociales de los gremios, como informó en abril y confirmó ayer Ámbito Financiero.

Los dirigentes prevén reunirse este jueves, por ahora en la sede de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) para analizar el desgaste sufrido por haber promocionado la ley antidespidos, y luego haberle sacado el cuerpo a una protesta que parecía inexorable. De paso, volverán a discutir los detalles de los próximos pasos hacia la reunificación, entre ellos el principal: cómo quedará conformada la conducción de una nueva CGT.

Sobre este punto, las alternativas a grandes rasgos se repartían entre una mayoría que apunta a una jefatura unipersonal y algunos sectores, como el propio Barrionuevo, que alientan la formación de un triunvirato. En la primera hipótesis se perfilaba como candidato a la secretaría general el dirigente de Sanidad Héctor Daer, secundado por Pablo Moyano, hijo de Hugo y su segundo en Camioneros. El otro que aspira al cargo en soledad es el portuario Juan Carlos Schmid, también aliado de Moyano aunque relegado respecto de la posibilidad del hijo mayor como segundo en un binomio acordado con los "gordos" de los grandes gremios de servicios.