Washington - Más de 25 sospechosos de terrorismo para la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) fueron víctimas de privación prolongada de sueño durante el Gobierno de George W. Bush, informó el periódico Los Angeles Times.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Tras citar un memorándum difundido por el Departamento de Justicia, el diario publicó el sábado que la agencia tenía permiso para mantener a los presos despiertos durante 11 días. Sin embargo, el límite fue reducido luego a una semana, según el documento.
Junto con la asfixia simulada -conocida también como «submarino»-, la privación del sueño fue una de los técnicas más utilizadas entre los miembros de la CIA para interrogar a sospechosos de terrorismo, informó el periódico.
A raíz de la intensa polémica en torno a estas prácticas, el ex vicepresidente Dick Cheney defendió ayer los métodos de interrogatorio empleados durante la era Bush al considerar que permitieron «salvar miles de vidas».
«Estoy convencido, absolutamente convencido, de que hemos salvado miles, quizás centenas de miles de vidas», dijo Cheney a la cadena CBS, en una entrevista en la que insistió en que la red terrorista Al Qaeda está lista para atacar una ciudad estadounidense con armas nucleares.
Una de las primeras medidas tomadas por Barack Obama tras asumir a presidencia fue prohibir los interrogatorios con apremios físicos, que habían sido aprobados por su predecesor.
Publicación
El nuevo Gobierno demócrata publicó a fines de abril notas internas redactadas en 2002 y 2005 por juristas del Departamento de Justicia, que suministraban a la CIA argumentos jurídicos para infligir apremios físicos a los presuntos terroristas a fin de hacerlos hablar.
Pero Cheney pidió que se desclasifiquen también dos notas que, según él, muestran que estos interrogatorios permitieron a la CIA impedir que se cometieran actos terroristas. «Esas notas existen, yo las he visto, e incluso las he tenido en mis carpetas en cierto momento», aseguró.
«Si debemos tener este debate» sobre los controvertidos métodos de interrogatorio, «debe ser completo; la gente tiene que poder ver estas notas y los periodistas poder evaluar las cosas que hemos logrado», concluyó Cheney.