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La ciudad donde Shakespeare parece andar por las calles
Anne Hathaway´s Cottage es una de las tantas casas-museo del pequeño poblado en las afueras de Londres.
En cada esquina
Con un pasaje de tren de alrededor de 4 libras ($ 26) y tres horas y media de viaje, los turistas que desembarcan en Stratford-upon-Avon reciben un curso intensivo y lleno de condicionales sobre el artista más conocido de Inglaterra. En cada esquina, hay un punto turístico (un bar, una casa, una iglesia) en la que William Shakespeare «habría» hecho algo durante su juventud o en edad de retiro, ya que sus años más productivos los pasó en Londres, escribiendo sus famosas obras teatrales.
A diferencia de ciudades más grandes que también albergan las casas de personajes famosos -como la Viena de Sigmund Freud o la Praga de Franz Kafka- la comarca inglesa se concentra hace siglos en rendir homenaje a su personaje más famoso. Ya en el siglo XVIII, cuentan, curiosos de toda Europa se acercaban al lugar para ver dónde había nacido y pasado su juventud el autor de Romeo y Julieta, Hamlet, Otelo, Sueño de una noche de verano y otros tantos clásicos (ver recuadro).
Por esta razón, Stratford-upon-Avon ofrece un prolijo circuito turístico que plantea una elección básica: pagar una entrada para ingresar a las casas relacionadas con la familia Shakespeare o simplemente caminar y disfrutar de la ciudad, con sus edificios estilo Tudor restaurados (hasta Pizza Hut y McDonalds muestran fachadas antiguas) y las orillas del río Avon. Si se elige la primera opción, hay que prepararse para pagar 19 libras por el circuito completo ($ 126) o 12,50 libras ($ 83,37) para visitar la casa donde nació Shakespeare, la que compró en su vejez y la que utilizó para vivir su hija más grande, Susanna.
Casas-museo
En caso de optar por el circuito pago, la actitud recomendable es dejarse llevar por la fascinación por Shakespeare, porque en realidad casi no existen piezas auténticas que se relacionen con la vida del autor en estas casas-museo. La más popular es la casa donde nació Shakespeare, en el centro de la ciudad, que ha sido completamente restaurada. En el interior un grupo de guías vestidos de época explican cómo era la vida cotidiana a fines del siglo XVI (el dramaturgo nació en 1564 y murió en 1616) y cómo se organizaba una familia de clase media comerciante, como la
de Shakespeare. Esta aclaración está destinada a quienes esperan ver los juguetes del pequeño William, sus primeros manuscritos o cualquier tipo de mueble u objeto que testimonien el paso del escritor por esa casa y que, en realidad, no podrán ver en ningún momento del circuito.
Las casas shakespeareanas sirven para tener un poco más de información sobre la trayectoria del dramaturgo, la vida de esa época y, especialmente, comprar alguno de los suvenires (imanes, calendarios, lápices, libros, remeras, posters, prendedores y una inimaginable canti-
dad de «recuerdos») que desbordan los locales de regalos de casa museo.
El resto del circuito se completa con «New Place», la casa que compró Shakespeare cuando volvió de Londres ya consagrado y en la que después vivió su nieta Elizabeth; «Halls Croft», donde residió su hija Susanna; «Mary Ardens House», donde nació la madre del autor; y «Anne Hathaway´s Cottage», donde creció su esposa. Todas fueron reconstruidas a lo largo del tiempo y si bien pueden mostrar los cimientos o partes de las casas originales, no por eso dejan de ser pintorescas e interesantes de visitar.
También se puede ver la iglesia «Holy Trinity Church», donde están enterrados Shakespeare y su mujer, y tomar algo en el hoy lujoso White Swan Hotel, un edificio restaurado que era uno de los pubs más populares de la época del dramaturgo. En caso de quedarse por más tiempo, se puede ir a algunos de los teatros de la Royal Shakespeare Company y ver alguna de las puestas del autor por entradas de entre 14 y 58 libras. O simplemente se puede caminar por la ciudad, disfrutar de las fachadas y el río, y divertirse con la permanente referencia de locales y calles a alguna actividad relacionada con los Shakespeare. Eso sí, si tienen la suerte de viajar a esa zona en la época de algún festival (como el cumpleaños de Shakespeare en abril), entonces Stratford-upon-Avon se vuelve imperdible con sus representaciones callejeras y festejos maratónicos.


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