9 de junio 2010 - 12:00

La Corte se toma tiempo para la ley de medios

Buen catering ayer en la Corte. Lo sirvió Ricardo Lorenzetti y el resto de los justices que integran el tribunal, con la excepción de Carlos Fayt, inusualmente ausente de una reunión con periodistas. Este magistrado ha escrito tratados sobre la naturaleza jurídica de la prensa y sobre la libertad de prensa y cada vez que habla abre nuevas perspectivas sobre las relaciones entre el poder y el periodismo, pero esta vez le dejó a Lorenzetti ese tipo de reflexiones.

Fue en el agasajo a los periodistas que cubren temas judiciales, para lo cual Lorenzetti abrió el coqueto salón de té del 4º piso, en donde él y los demás jueces recorrieron las diversas tribus de la prensa especializada. Un padrón que se desvela desde hace años por la singular manera que tiene la Justicia de mostrar sus decisiones. Buscar un fallo en tiempo y forma fue siempre el calvario de esos periodistas, que trataron con esfuerzo quebrar el hermetismo de los tribunales, que algunas veces traficaban esa información de manera innoble hacia el interés público.

Lorenzetti, quien ayer dijo que mantener una buena relación con la prensa es una política de Estado de la Corte Suprema, dio un salto adelante en la calidad de la información judicial al reformular la vocería del alto tribunal que ha dado más transparencia a la información que se produce ahí.

Avanzó más al promover la creación de un sitio de internet en el cual se publican fallos y noticias de tribunales simulando ser un servicio privado de noticias, que desde ya no lo es. En el CIJ (Centro de Información Judicial), una página ágil, útil a los profesionales y se provee de información que recoge su personal de prensa, que la exhibe con un formato de neutralidad profesional. Le falta, claro, decirle al público -periodistas en su mayoría- que se trata de prensa de Estado aunque quiera imitar el estilo y formato de un sitio periodístico privado que intenta convertirse en un estadio superior del gacetillero. Para escozor de algunos periodistas ese sitio compite con ellos en la cobertura de noticias judiciales empleando medios del Estado; más aún, observan que algunos de sus responsables aparecen en otros medios privados como «columnistas», algo incompatible.

Halagó a los invitados el trato que dieron ayer los usualmente herméticos jueces, quienes se negaron a decir ni una palabra sobre las causas que tienen a estudio.

Pero pese a esos esfuerzos para eludir el reclamo periodístico todos salieron convencidos de que la Corte no tratará en el corto plazo el amparo que frena la ley de medios. Eso, y cruzar bromas con el extravagante caterer Augusto, un simil de Jack Nicholson (usa los mismos anteojos del sol con los cuales apareció en ese acto; los usa también Daniel Scioli, quien se los provee es una óptica de avenida de Mayo), fue el premio por haber estado en el cóctel de la Corte.

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