El embajador argentino en Alemania, Guillermo Nielsen, explicó que las dudas que surgen sobre Grecia es «si va a poder resistir el peso de un ajuste, si el Gobierno va a resistir seis meses y no se va a caer antes». Estimó, además, que el parlamento de Alemania va a aprobar «con mucha discusión y debate» la participación en el paquete de ayuda a ese país. Nielsen integró el equipo de Roberto Lavagna y tuvo a su cargo la negociación de la reestructuración de deuda concluida en 2005. Ayer hizo declaraciones en el programa «Lanzadores», por FM La Isla.
El devenir económico después de la crisis de Lehman Brothers es como que iba encontrando un piso, se iban dando ciertos procesos de recuperación económica en casi todas las economías del mundo, y de golpe aparece esta novedad de que el imán de toda la comunidad europea y el euro pasa a ser Grecia, y además con posibilidades de contagio a otras economías, como España Portugal e Irlanda.
El default argentino fue de alrededor de u$s 82 mil millones y el posible default griego es de u$s 300 mil millones de euros, o sea, más o menos unos u$s 390 mil millones. Lógicamente es mucho más grande. Los números no le dan a Grecia; son mucho peores que los números de la Argentina en diciembre de 2001. Por ejemplo, la relación deuda/Producto Bruto a diciembre de 2001 en la Argentina era del 113% y en Grecia es del 120%.
La gran diferencia es que en diciembre de 2001 la Argentina venía de un proceso de deterioro de varios años y de fatiga con los ajustes y con el FMI. Grecia recién entra en esta cuestión de los ajustes y ya hubo tres muertos en las manifestaciones. No son los treinta muertos de diciembre de 2001 de la Argentina. Pero marco esto porque es muy importante. No hay una fatiga del ajuste todavía en Grecia.
A nivel europeo hay una decisión consciente de no tomar el camino argentino, de no devaluar y no reestructurar la deuda. Justamente, la situación es muy parecida a la de la Argentina en 2001, dado que teóricamente en diciembre de 2001 no tenía posibilidades de devaluar. Estábamos en una convertibilidad, una ley, pero el mercado llevó a devaluar. La pregunta es si Grecia, a pesar de tener los socios que tiene, con sus billeteras abultadas, va a poder ir adelante con un esquema que no sea el argentino y en cuánto tiempo.
Los socios del euro le están pagando a Grecia para que haga algo diferente de lo que hizo la Argentina. El mercado tiene más experiencia en lidiar con las crisis y sacar beneficios que los funcionarios hoy a cargo; es una diferencia muy grande. En lo que todos los analistas coinciden es que el mercado no tiene confianza, a pesar de los 110 mil millones de euros que se pusieron sobre la mesa.
La falta de confianza obedece a que es la primera vez que el dinero que va a un ajuste en algunos países tiene control parlamentario. Hoy hay una decisión política, por primera vez, de que esto pase por los congresos. Esto, a su vez, es una fuente de debilidad frente al mercado.
El mercado no tiene confianza en que en Alemania se vaya a aprobar. Creo que con mucha discusión y debate, pero se va a aprobar la participación alemana en el paquete. Y ahí vamos a la segunda cuestión: si Grecia va a poder resistir el peso de un ajuste, si el Gobierno griego va a resistir seis meses y no se va a caer antes, tanto en lo que es la aprobación parlamentaria como lo que son los sistemas de salida de las crisis.
En el canje argentino hay un elemento novedoso. Normalmente, una situación como ésta no era momento para lanzar un canje de deuda.
Grecia no consigue financiamiento, pero la Argentina sí puede conseguir financiamiento. El mercado distingue una situación como la de Grecia y una situación como la de la Argentina. Pienso que el canje, dado que no va a cualquiera, sino a los tenedores de los bonos, va a ser muy exitoso, a pesar del contexto.
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