31 de enero 2013 - 00:00

La ética y los conflictos

La ética y los conflictos
Uno de los problemas más grandes y más «esquivados» en el mercado es el de los conflictos de intereses.

Desde ya que hay algunas personas honradas, que nos consta han actuado o revelado más de una vez información o análisis en contra de su propio bolsillo. Pero luego de más de tres décadas en el mercado, no nos queda más remedio que reconocer que los que anteponen su honestidad intelectual a la codicia son muy pocos y que sobran los dedos de una mano para contarlos.

Para evitar estas situaciones conflictivas, el ideal sería que no sólo los comentaristas, sino -y sobre todo- los políticos y quienes tienen cargos jerárquicos en el sistema no tuviesen ninguna inversión financiera. Pero esto es muy difícil. Una opción más realista es que en ejercicio de sus funciones se conviertan en «inversores ciegos».

Éste es el caso de quien escribe esta columna: más allá de que por razones éticas hay algunas plazas en las que no puede tomar posiciones (es la única limitante que conoce), su dinero -y el de los familiares directos- es manejado por un tercero que sólo le brinda los resultados una vez al año y tiene prohibido informarle en qué o a que plazo son las operaciones.

Ésta debería ser la opción de mínima para las autoridades del sistema financiero y todos los políticos en ejercicio. La mínima para los intermediarios/comentaristas sería informar en tiempo real la composición de sus carteras, la estrategia y los planes de compra o ventas a corto plazo, la relación con empresas, personas o mercados, las causas judiciales y las sanciones regulatorias percibidas, etc.

Mañana seguimos. Ayer el compromiso de la Fed de mantener el «statu quo» contribuyó más que la caída del PBI del último trimestre al 0,32% que perdió el Dow (quedó en 13.910,42 puntos).

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