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La fase más peligrosa de la guerra
Según los expertos, esta evolución de los combates en el campo de batalla de la Franja de Gaza era inevitable. Los primeros enfrentamientos violentos entre militares israelíes y miembros del Hamás estallaron el lunes por la noche en Ciudad de Gaza, una zona densamente poblada, donde los combatientes islamistas se disimulan fácilmente.
«Es la etapa más difícil y peligrosa de la ofensiva: la toma de control de las zonas con fuerte densidad de población», escribió Alex Fishman, corresponsal militar del diario israelí Yediot Aharonot. «Lo que nos espera ahí son casas con trampas, bombas humanas, emboscadas, cohetes antitanques y francotiradores. Lo más duro del combate está por venir», advirtió.
Lo peor para el Estado hebreo, según Fishman, sería el secuestro de un soldado israelí que se sumaría al de Guilad Shalit, capturado el 25 de junio de 2006 junto a la frontera de la Franja y hasta hoy desaparecido. Abu Obeida, portavoz de las Brigadas Azedín al Qasanm, el brazo armado de Hamás, indicó que ése es uno de sus objetivos. «Hemos preparado a miles de valientes combatientes que los esperan en cada esquina», advirtió en el canal de Hamás, Al-Aqsa TV (ver aparte).
Vulnerables
«Entrar en zonas urbanas sólo debe ser una solución de último recurso y la idea es que no hay que quedarse ahí demasiado tiempo», explicó el general reservista Uzi Dayan, ex jefe del Estado Mayor adjunto israelí. «Los soldados siempre son más vulnerables cuando se mueven por un territorio densamente poblado como lo es un campo de refugiados», añadió.
«Son zonas donde el enemigo puede esconderse fácilmente, los combates cuerpo a cuerpo son frecuentes y los riesgos de secuestro constantes», subrayó Dayan.
Mark Heller, especialista en cuestiones militares en la Universidad de Tel Aviv, estima también que entrar en una ciudad o un campo de refugiados debe ser una decisión muy meditada. Sobre todo porque «los responsables militares todavía tienen en mente los combates en varias aldeas del Líbano» durante la guerra contra Hezbolá del verano boreal de 2006. «Pero para capturar y liquidar a los jefes militares y a los combatientes de Hamás no tenemos otra opción», añadió.
Recuerda que el Ejército israelí ya operó en los campos de Jenín y Naplusa, en Cisjordiana, en 2002, «sin sufrir demasiadas pérdidas y de forma eficaz. Por lo tanto no hay motivo para pensar que no se logrará un buen resultado en Gaza».
«Ahora que estamos en el interior de Gaza, hay que tener cuidado y no quedarse demasiado tiempo. Porque el guión del ministro de Defensa, Ehud Barak, puede torcerse», subrayó el profesor Efraim Kam, experto militar.
Nahum Barnea, el editorialista israelí más respetado y periodista estrella de Yediot, se alzó, por su parte, contra la «euforia de estos últimos días» en Israel. Según Barnea, el Gobierno debe evitar el riesgo de que el Ejército se atasque en Gaza.
Agencia AFP


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