14 de abril 2010 - 00:00

“La hipótesis de los clones siempre es muy atractiva”

Gustavo Nielsen: «El amor, muy importante en la historia de mi novela, se da sólo por un error».
Gustavo Nielsen: «El amor, muy importante en la historia de mi novela, se da sólo por un error».
«Pensar qué sucederá cuando se comience a clonar seres humanos para que los clones sean meros instrumentos de reemplazo para los que se enferman, me llevó a escribir El corazón de Doli, pero buscando que fuera, a la vez, una aventura tan divertida como terrorífica», explica Gustavo Nielsen. El autor, que ha ganado numerosos premios como arquitecto, viene desplegando una intensa carrera literaria. Ha publicado las novelas «La flor azteca», «El amor enfermo», «Auschwitz», varios libros de cuento y escribe los blogs «Milanesa con papas» y «Mandarinas dulces». Dialogamos con él sobre su nueva novela.

Periodista: ¿Qué es «El corazón de Doli»?

Gustavo Nielsen: Una novela que se desarrolla en el marco científico de la clonación. Trata de todos los descubrimientos que se desarrollaron en estos años. Cuenta de dos hermanos. Uno es un clon, el repuesto de los órganos del otro. En un tiempo relativamente cercano es aceptado por la sociedad que es más barato tener un hermano que es repuesto de órganos para el ser original, es una especie de sirviente, un ser degradado: si su hermano necesita un ojo, está obligado a dárselo. Es un archivo vivo de repuestos.

P.: ¿Es un replicante?

G.N.: Es un clon. Nace un bebé y le toman células para clonarlo y tener así dos bebés. Todas las familias tienen mellizos para tener uno que sea el proveedor de repuestos. Mi novela remite a algo sobre lo que vengo tratando: los cuerpos, el cuerpo humano. Quise reflexionar sobre qué sucederá cuando se comiencen a clonar masivamente, y como algo socialmente aceptado, seres humanos, y unos sean considerados meros instrumentos que servirán para mantener en buen estado a otros que son considerados sus originales.

P.: ¿Dónde transcurre la historia?

G.N.: En La Magdalena, un lugar utópico de la costa Argentina. Un pueblo junto a la playa donde hay una clínica retrogenética. Y quien cuenta las cosas que pasaron es el dueño de esa clínica. El problema se da con su hijo, cuyo hermano al que lo tienen de bobo en la casa. Es una novela moral, trata de un fundamento del ser humano, alcanzar la diferencia, volverse un individuo, diferenciarse de los otros. Y en un futuro, donde puede haber muchas copias, será esencial elaborar el tema de la diferencia, de la identidad. ¿En que difiero de mi hermano gemelo que es absolutamente igual? Juego con la distinción, con lo falso y lo verdadero, lo que tiene de impreciso en una copia que parece exacta, como hay diferencia hasta en los productos que entrega en serie la industria y que parecen absolutamente iguales y se pueden encontrar diferencias entre dos bolígrafos iguales. La misma novela que se está leyendo tiene partes clonadas, que parecen iguales pero no lo son.

P.: ¿Qué relación existe con «Austchwitz», su novela anterior?

G.N.: Allí las diferencias eran marcadas por la violencia, y en ésta la sociedad acepta que haya diferencias, tiene patrones de aceptabilidad, que se pueda distinguir a un hermano que es un «R», un repuesto. Lo que sucede es que la sociedad se ve transformada por el crecimiento de los «R», de los repuestos, que van reemplazando a los originales, hacia allí es que se despliega la novela. Con el castigo que les ha impuesto la sociedad a los «R» se vuelven más duros, más resistentes, y en esa resistencia se revelan, y terminan matando a los otros, a los Originales. Al comienzo se piensa que lo que ocurre es que los Originales son más frágiles, más débiles, pero cuando se investiga el caso de los dos hermanos de «El corazón de Doli» se descubre que es otra cosa lo que está sucediendo.

P.: Entonces ciencia ficción, utopía negativa, relato fantástico, policial, novela científica...

G.N.: Y también historia de amor. El amor, muy importante en la historia, se da por un error. El hermano «R», el repuesto, toma el lugar del original para seducir a una mujer que gana un premio literario trucho que hace Mc Pollen Fritten, una especie de McDonalds.

P.: ¿Lo que ocurre en MC Pollen Fritten tiene que ver con el sonado juicio que le ganó por el Premio Planeta otorgado a Ricardo Piglia por «Plata quemada», donde usted salió segundo?

G.N.: Es una broma a todos los concursos cerrados, que tienen el ganador antes de lanzarlo. Con aquel juicio yo aprendí a ver eso, dejé de ser el ingenuo que cree que los concursos son concursos. Bueno, aún por suerte quedan algunos que mantienen ese criterio y dan oportunidad a desconocidos, a quienes no han heredado relaciones o se han hecho por algún prestigio.

P.: ¿Por qué destaca el carácter romántico de su novela?

G.N.: Por varias razones. Una que tiene que ver con la trama, otra con mis sorpresas al escribir. Esos personajes que se van enamorando, de pronto comenzaron a hacer de las suyas, a hacer cosas que yo, que soy muy estructurado en las historias que cuento, que estoy seguro sobre lo que voy a escribir, no tenía planeado. En este caso y en el de mi novela «El amor enfermo» los personajes se escaparon de mis planes, y me gustó que me sorprendieran. Que la historia que cuento pertenezca a un multigénero me encanta, creo que la vuelve más interesante, que la relaciona con las películas de Clase B y las historietas, con esas historias no terminadas donde se le ven los hilos a los monstruos. En este caso al desarrollo prolijo de la aventura de pronto le pasa algo, estalla. Concretamente: la chica se muere porque la engañan, porque algunos «R» saben que son y sirven de repuesto, y otros no lo saben porque los padres no se lo dicen y le mienten cuando tienen que extraerle algo de su cuerpo, algo que puede ser tan importante como para hacerlo dejar de vivir.

P.: ¿A qué se debe su interés por la ciencia, algo que uno reconocía como rasgo en Jules Verne, Aldous Huxley, lo escritores de ficción científica, y hoy ha reaparece en algunos escritores no necesariamente de ciencia ficción?

G.N.: El tema da la clonación es de mucha riqueza, y tiene el riesgo de que la realidad supera la ficción, que todo lo que uno pueda imaginar ya lo pensó algún científico, como Matt Ridley, que explica que la clonación humana va a existir porque es imparable, que ya se está experimentando, y las cosas se van a tener que ir resolviendo a medida que vayan sucediendo, y que va a haber problemas individuales y sociales. Tener un bebe para que reemplace la médula de otro con leucemia mieloide ya existe. Eso ocurrió hace poco en Inglaterra. Y un clon es perfecto para esos fragmentos de reemplazo. En cuanto al interés literario por la ciencia tiene que ver, entre otras causas, con el acercamiento a la gente que ha tenido la ciencia en la última década. Hay una difusión del saber, una democratización de conocimientos que antes eran exclusivos, cerrados, herméticos, y hoy hasta son noticias en los diarios. Internet ha colaborado en ese sentido, uno pude saber que es el remedio que está tomando, cuales sus componentes, cual es el genérico. Esa vulgarización tiene aspectos controversiales, pero toda esa realidad que antes era un misterio, hoy tiene un camino accesible a la información, al conocimiento. En nuestro país, Diego Golombek creó la colección «Ciencia que ladra» que es maravillosa, donde científicos iluminan cosas que resultaban oscuras, reparten su saber entre todos los que simplemente tienen inquietudes. Golombek corrigió el núcleo científico de «El corazón de Doli» porque yo no quería que justo allí tuviera errores. Y muchos de los especialistas que han escrito libros en esa colección se juntaron conmigo y me dieron explicaciones simples de problemas que como arquitecto, por ser de otro palo, me resultaban complicados.

P.: ¿Sintió la influencia del cine, dado que el tema de clones viene apareciendo desde hace años, con films emblemáticos, como «Los niños del Brasil»?

G.N.: Que partió de una novela de Ira Levin. Hay otros ejemplos que son los que más me interesan, como el de la película «El espejo» de Andrei Tarkovsky, donde aparecen situaciones que no son precisamente de clones, pero tienen que ver con situaciones que podría vivir un clon. «Los niños de Brasil» tenía el error de que los clones de Hitler que se producían todos tenían la misma edad, la fábrica era como una fotocopiadora. Un error que tiende creerse porque cuando la oveja Doli, la oveja clonada, se conoció era grande. En realidad lo que sucedió es que como no tenían la patente tuvieron que esperar para mostrarla. Esa ausencia de la etapa de crecimiento, es un error que está en montones de películas. A la vez el terrorífico tema de «el doble», está en muchas películas, por caso en la extraordinaria «La doble vida de Verónica» de Krzysztof Kieslowski. Yo, en todo caso, traté el tema del «doble de resguardo».

Entrevista de Máximo Soto

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