19 de septiembre 2012 - 00:00

La insoportable levedad del ser

Matías Almeyda sabe que está en la cuerda floja y que depende de los próximos partidos para seguir.
Matías Almeyda sabe que está en la cuerda floja y que depende de los próximos partidos para seguir.
Matías Almeyda está «jaqueado» y lo sabe. Sus 33 formaciones distintas en los 45 partidos en que dirigió a River lo tornan un técnico inseguro más que un pragmático. Por eso salió a decir que no se la va a hacer fácil a los dirigentes si lo quieren echar. «Mi vida es una pelea constante y la voy a seguir peleando porque quiero lo mejor para River», aseguró, mientras los rumores sobre su reemplazo crecen. La ausencia de Daniel Passarella en el entrenamiento del lunes fue llamativa porque el presidente había expresado: «En las derrotas me van a ver siempre apoyando. En las victorias no hace falta». Pero el lunes no estuvo «apoyando» y no pasó inadvertida su ausencia.

Los hinchas reclaman a Ramón Díaz, que se «muere» por volver a dirigir a River, sobre todo después de sus fracasos en San Lorenzo e Independiente, pero la relación tensa con el presidente parece una traba insolucionable. El segundo candidato es otro que no se lleva bien con Passarella: Marcelo Gallardo, que viene de salir campeón con Nacional, en Montevideo, pero que tuvo una doble relación conflictiva como jugador con Passarella y en su última etapa como técnico, cuando le dijo que no iba «a jugar con enganche» y lo «invitó» a irse, y después, ya presidente, cuando Cappa no lo puso en su partido despedida.

Entonces las alternativas serían otras y surge el nombre de Pedro Troglio, actualmente en Gimnasia y del paladar del Kaiser, pero sin «chapa» para este momento de River. La otra posibilidad es la del técnico de Vélez, Ricardo Gareca, que termina a fin de año su contrato con el club de Liniers. Mientras tanto, Almeyda trata de aguantar y el partido con Racing del domingo puede ser vital, aunque su trabajo debe ser fecha a fecha, buscando revertir la imagen de equipo lagunero que pasa de buenas actuaciones a muy malas. Por lo pronto, los jugadores más importantes lo apoyan. Ayer salieron Leonardo Ponzio y Jonatan Maidana, dos de los referentes, a defenderlo. Del otro lado, Manuel Lanzini dice «no entender» por qué no juega y Luciano Vella se queja de la falta de oportunidades. Almeyda hace dos meses era el ídolo que devolvió a River a Primera; hoy puede ser un fracasado. El hilo del éxito y el fracaso en el fútbol es muy delgado.

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